El Año Nuevo judío, chino y musulmán
     
     
     

 

Tradiciones vivas de culturas milenarias

  Existen alrededor del mundo mil y un formas distintas de festejar el Año Nuevo. En esta diversidad se ve reflejada la cultura de cada país, sus tradiciones y costumbres. Sin poder abarcar en este espacio la enorme cantidad de formas en las que se celebra, quisiéramos emprender un viaje por tres culturas distintas, la judía, la china y la musulmana, que, a diferencia de la mayor parte de los pueblos del mundo, celebran el inicio del año en una fecha distinta al primero de enero.

 


El Año Nuevo en la cultura judía

  Rosh Hashaná es el nombre hebreo para Año Nuevo y significa literalmente “la cabeza del año”. En esta fiesta los judíos conmemoran la creación del mundo. A diferencia del calendario gregoriano, con el cual se rige la mayor parte de los países, los judíos llevan su propia cuenta. Según ésta, el año 2006 corresponde al 5767, tiempo que ha pasado desde que en el año 3761 antes de nuestra era (del calendario gregoriano), se llevó a cabo la creación.

En la cultura judía, el Año Nuevo es un momento dedicado a la reflexión cuidadosa sobre los errores cometidos en el pasado. Más que ser una celebración, es un momento de penitencia e introspección, de ahí que este día, junto con los nueve siguientes, sean conocidos como yamim noraim, que significa días de arrepentimiento.

 

Durante este lapso, el dios de los judíos decide quién será inscrito en el libro de la vida y quién quedará fuera de esta lista. Aunque los nombres son anotados en Rosh hasahá, las acciones de los hombres y mujeres a lo largo de los yamim noraim pueden alterar el juicio divino. Por ello es importante dedicar estos días a examinar y evaluar la conducta propia, renovar los votos de justicia e igualdad para con el prójimo, y revivir individual y colectivamente los valores fundamentales del judaísmo.

En Rosh Hashaná los judíos acostumbran ir a rezar a la sinagoga. La ceremonia empieza al anochecer con la llamada del shofar, un instrumento hecho con un cuerno de carnero y cuyo sonido —según las creencias religiosas— despierta a las almas para conducirlas a la meditación y reflexión. Después de la sinagoga se acostumbra cenar con la familia. El menú siempre incluye de principio manzanas y pan con miel (jalah es el nombre del pan tradicional) que simbolizan el deseo de tener un año muy dulce. Los platillos tradicionales para la cena de este día varían en función del país, los estilos culinarios y los gustos. En general, sin embargo, se suelen preparar platillos que se relacionan con las bendiciones, la dulzura y abundancia.