Luis
González Obregón, historiador, cronista y escritor
mexicano del siglo XIX, que participó activamente en la
empresa nacional de integración cultural, en la que la
literatura, el arte, la ciencia y la historia fueron los pilares
del nacionalismo cultural. Fue miembro fundador de las academias
mexicanas de la lengua y la historia, y discípulo de Ignacio
Manuel Altamirano; sus palabras a caballo entre la historia y
la literatura pertenecen a una etapa de profundos cambios.
.....La
cultura de nuestro país en su primer siglo de vida independiente
atravesó un largo período de aprendizaje y formación.
Intelectuales y militares tuvieron que organizar la administración
del país mientras trataban, más que de encontrar
acuerdos, de imponer el tipo de gobierno y las ideas políticas
que cada facción sostenía. Al mismo tiempo los hombres
de vocación cultural sintieron la urgencia de crear una
identidad que expresara la nacionalidad naciente, intentaron ser
congruentes con su época y su país para ser hombres
de su tiempo, tanto como de su propia tierra.
.....La
transformación en todos los órdenes (político
y social, económico y cultural) era parte de la propia
naturaleza del siglo XIX, y su dinámica es la que rige
los grandes movimientos de la época. La literatura no quedó
al margen de estos cambios y dejó atrás las temáticas
de amores pastoriles; y al calor de la guerra de independencia
buscó otro tipo de inspiración que expresaba la
lucha por la creación de la patria.
.....En
esta literatura, por lo tanto, predominan los temas patrióticos,
el paisaje y las costumbres nacionalistas. Luis González
Obregón reunió algunos de los antecedentes más
distantes del movimiento independentista y la divulgación
de la historia de la ciudad de México. Aficionado en un
principio a la literatura costumbrista y posteriormente a la historia,
en sus textos se puede encontrar la mezcla de estas dos, principalmente
en sus artículos publicados en semanarios y periódicos,
como El Nacional.
Sus narraciones de hechos anecdóticos de la ciudad de México
fueron reunidas en el libro que le daría fama, Las calles
de México, publicado en 1922. Su trabajo abarca una gran
cantidad de investigaciones que posteriormente se publicaron en
varios libros de historia. En "Las heroínas de la
Independencia" se nota el estudio de figuras del pasado que,
aunadas a sus relatos de tipos y costumbres, intentaban hacer
accesible la historia a la mayoría, volviéndola
atractiva por la manera anecdótica de referirla y contribuyendo
de esta forma a su divulgación.