.....Para
elogiar dignamente a nuestras heroínas, las palabras son
pocas, las frases pálidas: los mismos hechos pregonan su
grandeza.
.....Solamente
los poetas, con liras de marfil y cuerdas de oro, son dignos de
cantarlas; nuestra prosa es débil, impotente; deslumbrados
por los resplandores de tanta gloria, nos contentamos con depositar
humildes laureles, símbolo de nuestra gratitud sin límites,
sobre las tumbas ignoradas de las madres de nuestra madre la Patria.
Martínez López, Mario (compilador): Leyendas y costumbres
de México. México, editorial del Valle de México,
1990.