.....No
tan conocida como la Corregidora y Leona Vicario, pero tan amante
de su país como las primeras, fué la esposa de don
Manuel Lazarín, doña Mariana Rodríguez del
Toro.
.....Era
la noche del Lunes Santo de 1811.
.....En
la casa de Lazarín, reunidos en amena tertulia se hallaban
muchas personas, entre las cuales no pocas se distinguían
por su afecto a la independencia.
.....De
repente, después de las 8 y media de la noche, un repique
a vuelo de las campanas de la Catedral y una salva de artillería,
pusieron en alarma a los tertulianos de Lazarín.
.....¿Qué
indicaban aquél brusco toque de campanas y aquellos desusados
disparos de cañón, a tal hora y en tiempo santo?
El gobierno virreinal, regocijado con la prisión de Hidalgo
y de sus ilustres compañeros, anunciaba tan fausto acontecimiento
para los realistas y tan lamentable para los insurgentes.
.....En
la casa de Lazarín, la noticia cayó como un rayo.
El pánico enfrió las venas de los tímidos;
pero entonces, una mujer tan varonil como su patriotismo, se levantó
en medio de todos, diciéndoles:
.....-¿Qué
es esto, señores? ¡Qué! ¿Ya no hay
hombres en América?
.....Los cobardes, confusos aunque
reanimados, preguntaron:
.....-¿Pues qué hacer?
.....-¡Libertar a los prisioneros!
.....-¿Pero cómo?
.....-De la manera más sencilla:
¡apoderarse del Virrey en el paseo, y ahorcarlo!
.....Esa
noche nació la conjuración conocida en nuestra historia
por conspiración del año 11, que fracasó,
es cierto, pero que despertó el espíritu público,
y pudo ser de funestas consecuencias para el gobierno español,
porque en ella estaban comprometidas muchas personas notables
de la época, como escritores, abogados, miembros del clero
y aun de la nobleza.
.....Doña
Mariana Rodríguez sufrió en cambio las más
crueles persecuciones, y prisionera en unión de su esposo,
no se vió libre sino hasta el año de 1820.
.....No
sólo en la capital y en conspiraciones sufriendo insultos
y cárceles, también en el campo de batalla y luchando
en compañía de los bravos insurgentes, hubo heroínas
en aquella memorable guerra de emancipación. De éstas
fueron, Manuela Medina, natural de Texcoco, y María Fermina
Rivera, nacida en Tlaltizapan.
.....La
primera llamada La Capitana, levantó una compañía
de independientes; se encontró en siete acciones de guerra;
sólo por conocer al gran Morelos emprendió un largo
viaje de más de cien leguas, y al fin de la jornada dijo:
"que ya moriría con gusto, aunque la despedazase una
bomba de Acapulco."
.....Manuela
Medina murió en su ciudad natal en Marzo de 1822, a consecuencia
de dos heridas que recibió en un combate y que la tuvieron
postrada año y medio en el lecho del dolor.
.....La
segunda, doña María Fermina Rivera, fué viuda
del Coronel de Caballería don José María
Rivera y "tuvo que luchar con hambres terribles, caminos
fragosos, climas ingratos, y cuanto malo padecieron sus compañeros
de armas, pudiendo ella dar tal nombre a los soldados porque algunas
veces cogía el fusil de algunos de los muertos o heridos,
y sostenía el fuego al lado de su marido con el mismo denuedo
y bizarría que pudiera un soldado veterano." 3
.....Doña
María Fermina murió en la acción de Chichihualco,
defendiéndose valerosamente al lado de don Vicente Guerrero,
en Febrero de 1821.
.....Junto
a estas nobles matronas, debe figurar María Herrera, que
huérfana de madre, quemó su hacienda para no proporcionar
recursos a sus enemigos. Fué ella la que alojó al
inmortal Mina en el rancho del Venadito, donde cayó prisionero,
con su ilustre huésped; y perseguida después, robada,
insultada por una soldadesca incapaz de respetar el heroísmo,
tuvo que vivir en medio de los bosques, desnuda y hambrienta como
una eremita consagrada en la soledad para rogar a Dios por la
salvación de la patria.
3
Calendario
para el año de 1825, dedicado a las señoritas americanas,
etc., por "El Pensador Mexicano".