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A últimas
fechas la política exterior mexicana se ha comentado
intensamente. Aquí y allá escuchamos que, en
materia de relaciones internacionales, México debe
-o no- guiarse por los principios que plantea la doctrina
Estrada, la cual ha definido la política exterior de
México durante los últimos setenta años.
Pero, ¿sabes qué propone esa doctrina?
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La doctrina Estrada
La doctrina Estrada debe su nombre a Genaro Estrada (1887-1937), Secretario
de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio
(1930-1932). El Secretario Estrada enunció esta doctrina, mediante
un documento enviado a los representantes de México en el extranjero,
con fecha del 27 de septiembre de 1930.
Dicha doctrina asienta
que ante el establecimiento de gobiernos de facto en otros países,
México no es partidario "de otorgar reconocimientos porque
considera que ésta es una práctica denigrante, que sobre
herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas
en el caso de que sus asuntos puedan ser calificados, en cualquier
sentido, por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud
crítica al decidir favorable o desfavorablemente sobre la legalidad
de regímenes extranjeros", de ahí que la posición
de México se restrinja a "mantener o retirar cuando lo
crea procedente a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando,
cuando también lo considere procedente, a los similares agentes
diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados
en México, sin calificar ni precipitadamente ni a posteriori
el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener
o sustituir a sus gobiernos o autoridades".
En pocas palabras, la doctrina
Estrada dice que México no debe juzgar, ni para bien ni para
mal, los gobiernos ni los cambios en el gobierno de otras naciones
porque implicaría una intromisión en su soberanía.
La controversia
Los críticos de
la "doctrina Estrada" se preguntan si es válido,
política y moralmente, que el gobierno de México se
mantenga "neutral" ante gobiernos calificados como dictaduras.
En cambio, quienes sustentan la validez de la doctrina, explican que
la posición de no-intervención en los asuntos de otras
naciones asegura la no-intervención de otras naciones en asuntos
mexicanos. En fin, ellos creen en el dicho que reza: "no trates
a los demás como no te gusta que te traten a ti". Y tú,
¿qué opinas?