David Alfaro
Siqueiros (1896-1974) fue un artista-político. Su expresión
artística estuvo íntimamente ligada a su actividad política
dentro del Partido Comunista y como sindicalista. Según Siqueiros
el arte tenía una misión política que cumplir:
debía hacer concientes a las masas de sus derechos sociales
y políticos, y guiarlos ideológicamente. Para el artista,
el tema del arte debía atender a las necesidades políticas
del pueblo en su lucha por una mejor vida, libre de injusticias y
sometimiento.
Así
el arte de Siqueiros tiene que verse a la luz de sus convicciones
políticas. En su visión la Revolución es una
fuerza liberadora que trasciende sus límites temporales. Con
ese movimiento social se inició la marcha del pueblo hacia
la libertad e igualdad y nada debe detenerla.
El lenguaje
plástico que usa Siqueiros apoya sus convicciones políticas.
El dinamismo de las figuras establece un paralelismo con el ritmo
del movimiento social, hacia adelante, incontenible. Asimismo, el
uso que hace el artista de materiales novedosos y de tecnología
como pistolas de aire, proyectores de diapositivas y cámaras
cinematográficas muestran el sentido moderno que Siqueiros
quiere imprimirle a su obra, con lo que también refleja su
vanguardismo político. En los años cincuentas y sesentas,
cuando pinta las imágenes que aquí te presentamos, el
pintor sigue involucrado intensamente en la actividad política
socialista y por ello el tema de la Revolución sigue cargándose
de actualidad dentro de su repertorio temático.
En estas imágenes
se ve a la masa revolucionaria en su marcha hacia la conquista de
sus ideales sociales. Entre la multitud podemos reconocer a algunos
de los caudillos revolucionarios (Zapata, Obregón, Villa, Carranza),
pero no sobresalen: se funden con el pueblo. El ritmo que marcan los
sombreros y los fusiles le da un dinamismo a la composición
que corresponde con su sentido político. También vemos
un brioso caballo que se detiene abruptamente: es la Revolución
frenada, como un recordatorio de las fuerzas contrarrevolucionarias
que a cada paso intentan detener el desenvolvimiento de los movimientos
de signo social.

Del
porfirismo a la Revolución. Los revolucionarios,
1957-1966
Pintura mural con piroxilina, Museo Nacional de Historia
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