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En México


En 1863 se efectuó una ceremonia oficial en la Alameda de la ciudad de México para conmemorar el primer aniversario de la batalla del 5 de mayo. Mientras duró la dominación francesa, el recuerdo de aquella gloriosa batalla se convirtió en un símbolo de la resistencia liberal.

Después de 1867 se instituyó la celebración cívica del 5 de mayo, para conmemorar la defensa de los mexicanos contra el dominio extranjero. Hasta la fecha ese día se organiza una ceremonia oficial, que generalmente consiste en el depósito de una ofrenda floral por parte del presidente de la República sobre la tumba de Ignacio Zaragoza, en el panteón de San Fernando de la ciudad de México; posteriormente tiene lugar un desfile militar y se pronuncian oraciones y discursos cívicos.

Buena parte de la población mexicana sabe que el 5 de mayo es una fecha del calendario cívico, que obliga un día de descanso. En varios lugares de México, como en el Peñón de los Baños, en Puebla, se acostumbra recrear la batalla y mucha gente acude a presenciar esta representación. Las fotos que aquí te presentamos muestran el simulacro de la batalla de Puebla que, año con año, escenifican los pobladores de San Miguel Taixpan, Estado de México.

 

Sin embargo, entre la generalidad de los habitantes de México la conmemoración del 5 de mayo no recibe una atención especial ni implica una celebración popular particular.

En Estados Unidos

Los mexicanos que radican en los Estados Unidos consideran la fiesta del 5 de mayo como la más importante. El significado de esta conmemoración se ha enriquecido más allá del sentido que se le da en México. En las grandes ciudades de ese país, sobre todo en los Estados fronterizos del sur, se organizan una serie de festejos que involucran no sólo a los mexicanos y chicanos, sino a la amplia gama de pobladores latinoamericanos que ahí viven: centroamericanos, caribeños y sudamericanos.

Para celebrar el 5 de mayo, hay verbenas populares en los barrios mexicanos de las ciudades más importantes; conciertos al aire libre de música latina (de mariachis a ritmos caribeños, e incluso danzas indígenas); fiestas en los restaurantes de comida mexicana y todo tipo de celebraciones en las que participan los medios masivos de comunicación y las grandes firmas de corporaciones comerciales. Ese día el presidente norteamericano emite un comunicado para la comunidad hispana y se organiza una fiesta en la Casa Blanca, a la cual asisten personalidades y artistas hispanos.

¿Por qué en Estados Unidos se volvió tan importante la celebración de una fiesta cívica que, en comparación, recibe poca atención en México? Porque ese día, más que conmemorar el triunfo de México en una batalla de 1862, los mexicanos residentes en Estados Unidos celebran el orgullo por su identidad latina.

Como el 5 de mayo recuerda una lucha anti-intervencionista, muchos hispanoamericanos que viven en Estados Unidos han tomado esta fiesta cívica mexicana como una bandera que simboliza su resistencia a adoptar ideas y patrones de vida anglosajones. La fiesta del 5 de mayo permite a los hispanos mostrar y afirmar su presencia cultural y política ante el resto de la sociedad norteamericana. Todos los que participan en la fiesta del 5 de mayo comparten un sentimiento de familiaridad por ser latinos, por hablar español, por ser racialmente parecidos y tener un pasado similar.

Por otro lado, esta celebración permite a ciertos grupos latinos expresar sus ideas políticas, como los activistas del movimiento chicano, quienes luchan porque se les reconozca su derecho a tener una identidad bicultural (estadounidense-mexicana). También hay grupos indigenistas que el 5 de mayo recuerdan la participación de los indígenas zacapoaxtlas en la batalla de 1862, lo cual sirve como pretexto para reconocer la importancia de las comunidades indígenas en la cultura latinoamericana.

Cada ciudad tiene su manera particular de celebrar la fiesta del 5 de mayo. En Texas, por ejemplo, se menciona especialmente a Ignacio Zaragoza porque este héroe de la historia de México nació en una población de Texas (Bahía del Espíritu Santo, hoy Goliath), cuando este territorio pertenecía a México y formaba parte del Estado de Coahuila y Texas. En la ciudad de Los Angeles, en California, esta celebración se conoce como la "L. A. Fiesta Brodway" porque se lleva a cabo principalmente en la calle de ese nombre.

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Fuentes:
Mariángel Rodríguez, Mito, identidad y rito. Mexicanos y chicanos en California. México, CIESAS - Porrúa, 1998.
Ma. Cristina Urrutia y Rebeca Orozco, La Batalla del 5 de Mayo: ayer y hoy. México, Ediciones Tecolote, 1996.

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