
Como mineralogista
que era, Taxco le pareció de enorme interés. En aquella
época se extraían de ahí casi dos terceras partes
de la producción mundial de plata. Luego siguió hacia
la capital. Levantó un plano del camino por medio de la brújula
y midió los niveles barométricamente. De esta manera
le fue posible dibujar el perfil de la Nueva España y mostrar
por primera vez las diferencias de niveles del enorme país.
Finalmente atravesó el valle de Cuernavaca y las montañas,
y llegó a la altiplanicie de la ciudad de México.
La llegada
de Humboldt a la capital fue todo un acontecimiento: lo recibió
el virrey Iturrigaray y encontró todas las puertas a la vida
científica y social abiertas. Aquí se dedicó
no sólo a los estudios geográficos y prácticos
sino, sobre todo, a la investigación en archivos y bibliotecas
que pusieron a su disposición. La capital mexicana era por
entonces una de las mejores ciudades de América y Humboldt
quedó impresionado por la arquitectura de la ciudad, la riqueza
de las esculturas prehispánicas y códices aztecas, y
la cálida acogida de la sociedad.
De la ciudad
de México dice que ninguna ciudad del Nuevo Mundo
También
visitó las pirámides de Teotihuacán, donde midió
el perímetro de la pirámide del sol. En mayo de 1803
viajó por Pachuca, San Miguel Regla, Atotonilco y Actopan.
En agosto fue a Guanajuato, donde visitó minas de plata, estaño
y mercurio, y recogió tantos minerales que tuvo que cargar
varias mulas para transportarlos.
Luego se dirigió
a Valladolid (hoy Morelia), conoció Pátzcuaro y el volcán
Jorullo (nacido en 1759), donde analizó el aire saturado de
azufre y observó las fumarolas. Regresó a la ciudad
de México por Toluca y en enero de 1804 partió hacia
Veracruz. Fijó trigonométricamente la altura del Popocatépetl
y la del Ixtaccíhuatl, y midió la pirámide de
Cholula, ascendió al Cofre de Perote y dibujó, por primera
vez, el perfil de México de un mar a otro. El 7 de marzo partió
de Veracruz a La Habana y luego siguió hacia Filadelfia, donde
conocería al presidente Thomas Jefferson.
Humboldt resumió
su Ensayo sobre la Nueva España bajo los subtítulos:
aspecto físico, extensión territorial, población,
agricultura, minas, manufactura, comercio y defensa militar. Trata
la minería con extraordinaria amplitud, con gran cantidad de
material estadístico y con mucha profundidad. También
da enorme importancia a los factores geográfico-climatológicos
y a los productos de exportación como el azúcar, el
cacao, el índigo, la vainilla y la cochinilla.
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