
En los
palacios
El rey constituía
el centro de la vida política, religiosa y social de las ciudades
mayas. Vivía en un gran palacio rodeado de lujos, de sus varias
mujeres y concubinas, una multitud de hijos, familiares reales y asistentes
y consejeros. Otros miembros de la familia real probablemente eran
los sacerdotes más importantes de la ciudad.
En el interior
de sus palacios había pieles de jaguar, animal asociado a la
realeza; objetos de oro, plata y piedras preciosas; y plumas de quetzales
y de otras aves. Además, sus habitaciones estaban adornadas
con murales y todo tipo de cortinas, canastas, cerámica elegante
y cojines de fino algodón.
Para comer,
los reyes y nobles gustaban de todo tipo de manjares: venados, tapires,
faisanes, pescados, mariscos cocinados con hierbas y regados con bebidas
de cacao. Para su recreación se organizaban espectáculos
que incluían músicos, danzantes, saltimbanquis y bufones,
entre ellos enanos. En otras ocasiones los reyes mismos bailaban,
a veces disfrazados o transformados en sus animales compañeros,
a veces poseídos por alguna deidad.
La intoxicación
también formaba parte de las costumbres de la corte, tanto
para propósitos religiosos como para la simple recreación.
Los reyes y sus acompañantes utilizaban bebidas alcohólicas
como el balché, así como tabaco silvestre, mucho
más fuerte que las variedades modernas, y hongos alucinógenos.
Sus ropas
eran lujosas y se adornaban con plumas preciosas. En las imágenes
de los murales de Bonampak podemos ver algo del que rodeaba a los
gobernantes mayas y a su corte.

Obligaciones
de los reyes
Los reyes
dedicaban tiempo y atención a los asuntos de Estado, como la
resolución de pleitos entre sus súbditos, negociaciones
políticas con otros reinos y la recepción de tributos.
Las ceremonias públicas eran parte importante de su actividad:
recibían a los gobernantes de ciudades vecinas, ofrendaban
sangre para su propia coronación o para la designación
de un heredero en presencia de los miembros de su corte. Antes de
partir para la guerra, el rey realizaba una ceremonia de bendición
en la que participaban sus parientes, o bien se casaba en varias ocasiones.
Fuente:
Navarrete Linares, Federico: La vida cotidiana en tiempos de los
mayas. México, Editorial Planteta / Ediciones temas de
hoy (colección Historia), 1996.