
Después
de la caída del Clásico, viene este breve periodo de
transición que se ha enmarcado temporalmente entre las fechas
de 650/800 y 900/1000. Las principales características del
Epiclásico fueron la movilidad social, reorganización
de asentamientos, cambio de redes culturales, inestabilidad política
y revisión de las doctrinas religiosas. En este periodo hay
importantes migraciones de sociedades nómadas y seminómadas
del Norte y movimientos de grupos étnicos como los olmecas-xicalancas,
nonoalcas y los itzaes.

En estos
años Mesoamérica sufrió un proceso de fragmentación
política, vacío de poder y debilitamiento de las redes
comerciales. Tras la caída de las capitales clásicas
(Teotihuacan, Monte Albán, etcétera) el clima es de
crisis e incertidumbre, hay centros que se disputan el poder político
y comercial de las regiones, entre ellos Cacaxta, Xochicalco, Teotenango,
El Tajín, Zaachila, Jalieza, Lambityeco, Uxmal, Kabah y Sayil.
Fuente:
Alfredo López Austin y Leonardo López Luján,
El pasado indígena. México, Fondo de Cultura
Económica / El Colegio de México/ Fideicomiso Historia
de las Américas, 1996, (Serie Hacia una Nueva Historia de México)