
El Clásico
mesoamericano va del 200 al 650/900 d. de N. E., según el área.
El término "clásico" sirve para designar una
etapa en que las artes, y sobre todo el urbanismo y la arquitectura,
gozaron de gran esplendor. Asimismo la prosperidad del comercio, el
poder y bienestar de las élites y el desarrollo del calendario,
así como la escritura y el conocimiento astronómico
son rasgos importantes del Clásico mesoamericano.
El inicio
del Clásico se marca a partir de las siguientes características,
que se manifestaron desde finales del Preclásico: aumento y
concentración de la población, creciente división
del trabajo, producción de bienes dedicados al intercambio
regional y desarrollo de redes comerciales, jerarquización
creciente de las aldeas y los centros regionales, profundización
de las diferencias de clase social, aparición de señoríos
de linaje, complejidad en los sistemas de numeración, calendario
y escritura. Los lugares en donde se perciben especialmente estos
cambios son: Kaminaljuyú e Izapa en la zona meridional del
Sureste; El Mirador y Uaxactún en el Petén; San José
Mogote y Monte Albán en Oaxaca; Tres Zapotes en el Golfo, y
Cuicuilco y Teotihuacán en el centro de México.
El mayor cambio
que marcó el periodo Clásico fue la preeminencia que
adquirieron las ciudades frente al campo. La ciudad se convirtió
en la gran concentradora y distribuidora de riqueza, mientras que
el campo proveía el sustento alimenticio. El pueblo más
poderoso del Clásico fue el teotihuacano, siguiéndole
en importancia los mayas. Las grandes capitales se vincularon entre
sí a través de una red de circulación comercial
que fue dirigida por los teotihuacanos. El comercio a larga distancia
fue el factor más importante que logró brindar unidad
a Mesoamérica durante el Clásico.

Sin embargo,
es más común que se identifique este periodo a través
del urbanismo monumental. Los mejores ejemplos son Teotihuacan, Monte
Albán y las ciudades mayas. Todas las ciudades mesoamericanas
del Clásico se construyeron siguiendo un modelo cósmico,
en estrecha relación con los movimientos de los astros en el
horizonte. Además, estas ciudades están profusamente
decoradas con esculturas, mosaicos, estuco pintado y murales, con
lo cual denotan su importancia política, religiosa y cultural.
Asimismo, en los centros urbanos se producían bienes que circulaban
entre las élites mesoamericanas: tallas de piedras semipreciosas,
tocados de plumas, prendas finas de algodón, adornos de concha
y cerámica de lujo.

Durante el
Clásico es importante el desarrollo de la religión,
que mantuvo algunas de sus características hasta la Conquista.
Las divinidades que alcanzan mayor importancia son las relacionadas
con la lluvia, el fuego, la tierra y el tiempo. En este periodo la
casta sacerdotal tenían el control del conocimiento astronómico,
de la voluntad de los dioses, la matemática, la historia, el
arte y algunos creen que hasta de la actividad comercial y la política.
El final del
periodo Clásico, entre el 650 y el 900, se marca a partir de
la decadencia de las grandes ciudades, que van cayendo una a una por
causas todavía no explicadas satisfactoriamente.
Durante el
Clásico mesoamericano se distinguen:
Centro
de México - Teotihuacan, la capital clásica más
importante de todas.
Oaxaca - Monte Albán en primer lugar, seguido de otros
centros como Huijazoo, Zaachila, Jalieza, Macuilxóchitl, Lambityeco,
Yagul y Mitla.
Área del Golfo - El Tajín y Cerro de las Mesas,
independientes. Matacapan, como tributaria de Teotihuacan.
Occidente - el desarrollo social y político de esta
zona no alcanzó el grado de complejidad de Mesoamérica,
la excepción fue el área de Guerrero, a lo largo del
río Balsas y sus afluentes.
Norte - regiones de Río Verde y Sierra Gorda (centros
Ranas y Toluquilla) y la Cultura Chalchihuites, que se extendió
a lo largo de territorios de los actuales Durango, Zacatecas, y Jalisco
y que comprendió las mayores capitales del Norte fueron: La
Quemada y Alta Vista.
Sureste - Kaminaljuyú, Tikal y Uaxactún en Guatemala,
Copán y Quiriguá en Honduras, en México: Calakmul
, Palenque, Yaxchilán, Piedras Negras, Bonampak, Uxmal, Kabah,
Labná.