Felipe Villanueva es uno de los músicos mexicanos más importantes del siglo XIX: escribió música exquisita, en su mayor parte piezas para piano, aunque también compuso obras religiosas, una ópera y piezas diversas. A pesar de haber tenido una corta vida y escasa preparación musical, fue autor de obras llenas de inspiración y de finísima factura. En su música, la belleza de sus melodías y la riqueza de sus ritmos se une a sus interesantes armonías. Felipe Villanueva, con obras como su Vals poético , sus mazurkas de concierto y sus Danzas humorísticas ha dejado una huella imborrable en la historia musical de México.

El piano de Felipe Villanueva
De un pequeño pueblo a la gran ciudad
Felipe Villanueva nació en 1862 en el actual municipio de Tecámac, Estado de México. Hijo de una familia con problemas económicos, se inclinó hacia la música desde muy corta edad. Comenzó a estudiar piano con un primo suyo, organista de la parroquia; y violín con su hermano, quien tocaba en la orquesta del pueblo. Hermenegildo Pineda, el director de dicha agrupación, le dio algunas lecciones de música y pronto lo aceptó en la orquesta, a la que Felipe se integró como violinista.
A los diez años estrenó su Cantata patriótica, para voces con acompañamiento de piano. Al año siguiente se trasladó a la ciudad de México para estudiar en el Conservatorio Nacional, pero poco después tuvo que salir de dicha institución. Según se dijo, la causa fue “por carecer de talento”, aunque dadas las evidentes dotes musicales de Villanueva, es posible que haya sido por rechazo social o por alguna otra razón.
Felipe siguió estudiando piano fuera del Conservatorio y poco después comenzó a trabajar como violinista en el teatro Hidalgo. También comenzó a dar lecciones de piano y pronto se convirtió en uno de los maestros de moda entre las familias de sociedad. La casa Wagner y Levien comenzó a publicarle sus obras y le encargaba de vez en cuando que hiciera arreglos para piano en las óperas y zarzuelas de la época.
Felipe quería seguir estudiando piano, por lo cual buscó a Julio Ituarte, quien era uno de los maestros más afamados del Conservatorio. Comenzó una buena amistad con Gustavo Campa y Ricardo Castro, que eran los alumnos más brillantes de Ituarte. Alrededor de 1885, Villanueva, Campa y Castro se unieron a Juan Hernández Acevedo, Carlos Meneses, Ignacio Quezadas y Pablo Castellanos León y organizaron un grupo para estudiar música y cultura de Francia. Hernández Acevedo, Castellanos, Castro y Campa fueron posteriormente a estudiar a dicho país europeo. El grupo se opuso al de los seguidores de la escuela italiana, que predominaba en el Conservatorio. El miembro más importante de los italianistas era Melesio Morales, quien casi dos décadas atrás había estrenado en México su ópera Ildegonda , que obtuvo gran éxito en su presentación en Florencia.