Texto: Thelma Alcántara
Diseño: Melba Maury y Jani Rivera

En el tlachtli la pelota, como si fuera una estrella, recorría el campo viajando de un extremo a otro de este universo simbólico. Según el mundo náhuatl los dioses inventaron y practicaron este juego 400 años antes de la creación de la tierra y los hombres. Y por ser un juego entre deidades, las pelotas fueron estrellas y el campo de juego el mismo cielo.

Juego de pelota Tlachtli

Juego de Pelota Tlachtli
Códice Borbónico

           También fueron los dioses quienes lo practicaron por primera vez en la tierra, concretamente en Teotihuacan, “el lugar donde los hombres se convierten en dioses”, donde se ubicaba el primer tlachco: un campo especialmente edificado para llevar a cabo el juego.

            Los sacerdotes que servían a los dioses fueron los primeros que aprendieron a impulsarlanzar la pelota de ulli, y pasarla por el tlachtemalácatl: un anillo de piedra labrado que asemeja un aro de serpiente. Este juego fue difundido desde Teotihuacan, y entre los pueblos que lo practicaron podemos mencionar a toltecas, zapotecas, mexicas, mixtecas y mayas. Era practicado por los jefes principales, como los tlatoanis, los sacerdotes y los guerreros, ya que solamente ellos merecían aprender las reglas.

Jugador de pelota de Cuicuilco Jugador de pelota maya
Jugador de pelota de Cuicuilco Cuicuilco. Preclásico medio Cerámica 9.7 x 4.5 cm
Museo de Sitio de Cuicuilco, INAH, México, D.F.
Jugador de pelota maya Maya-Jaina. Clásico Cerámica 12.8 x 12.5 cm
MNA, INAH, México, D.F.

            Los hombres que medían sus habilidades en el juego vestían hermosas capas tejidas con ricas plumas, cascos de cuero duro adornados con plumas de quetzal, y llevaban tanto brazaletes como manoplas de piel gruesa, pectorales, mentoneras y protectores pintados en negro y rojo.

Durante la noche anterior se rendía homenaje en los altares de los dioses, con la finalidad de ganar su favor, y con esto obtener el poder mágico necesario para vencer en el tlachtli. La entrada de los jugadores al tlachco era acompañada por los Bola de ullirítmicos sonidos de los teponaxtli y los cascabeles, las flautas y sonajas. Las danzas y la música se mezclaban en este mágico ritual con el que se reverenciaba a los dioses para merecer sus favores y lograr la victoria.

            Los macehuales, es decir los hombres del pueblo, ocupaban lugares especialmente señalados para ellos mientras los sacerdotes y los guerreros más importantes ocupaban puestos de honor. Desde estos lugares se animaba a los jugadores a impulsar una bola de ulli: dura pelota de cuatro kilos que no debía ser tocada con las manos o los pies, y se debía lanzar y recibir solamente con la cadera. Su lanzamiento requería de gran habilidad y fuerza para hacerla pasar por el hueco del tlachtemalácatl, el anillo de piedra.

Monte Albán: Juego de Pelota

Monte Albán: Juego de Pelota
México Esplendores de treinta siglos
Editorial Amigos de las Artes de México, Los Angeles

            Había dos tlachtemalácatl, uno para cada contendiente. Uno se ubicaba a la mitad del muro de la derecha y el otro a la mitad de la pared izquierda. La pelota rebotaba en muros y taludes pintados de rojo, el color sagrado, el color de la sangre, el preferido por los dioses.

         Algunos jugadores caían heridos, golpeados con fuerza por la pesada bola de ulli; la pelota maceraba la carne, rompía los huesos y regaba la sangre, el líquido precioso de la vida que salpicaba el tlachco y llegaba directamente a los dioses. Los hombres no dudaban en ofrecer a los dioses lo más sagrado y valioso que poseían, la vida humana.

            

 

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