Texto: Thelma Alcántara
Diseño gráfico: Jani Rivera y Melba Maury

Las actividades deportivas en el mundo náhuatl tuvieron una concepción principalmente religiosa; sin embargo, la finalidad que perseguían con la práctica de varios de sus juegos era muy similar a la idea que hoy en día tenemos del deporte.

            Además de sus funciones religiosas, los deportes se practicaban para preparar físicamente a la juventud. Con el constante entrenamiento y los fuertes ejercicios físicos se le dotaba de las condiciones necesarias para tener mayor éxito en la guerra.

            Los diferentes juegos se practicaron como tributo y deleite de los dioses; pero al mismo tiempo eran verdaderos espectáculos para el pueblo, que presenciaba los encuentros con gran pasión y muy frecuentemente hacía apuestas en favor de sus jugadores favoritos. Existía el espíritu de competencia y se seleccionaba el o los mejores para justas individuales o colectivas. En el mundo náhuatl se organizaban competencias deportivas entre jugadores representantes de diferentes ciudades o pueblos. En las distintas actividades existió cierta idea de profesionalismo.

            Con la llegada de los conquistadores españoles se perdió información valiosa sobre las costumbres y prácticas de estos juegos que, por estar íntimamente ligados a las actividades religiosas, se trataron de erradicar, a pesar de ser un aspecto muy importante de la vida náhuatl.

            Existían, entre otros juegos, el conocido juego ritual de pelota o tlachtli, que necesitó instalaciones especialmente adecuadas. Podemos localizar sus restos en casi todas las zonas arqueológicas y, por su profundo sentido religioso, se encuentra frecuentemente representado en códices y relaciones; las regatas o carreras de velocidad y competencias de destreza en la conducción de los acallin o canoas; el tiro con flecha o cerbatana sobre blancos fijos y móviles; la cacería en diferentes modalidades; carreras de fondo, velocidad y relevos; así como juegos de pelota con bastones y sobre pasto, mismos que algunos historiadores han comparado con el actual hockey. Es posible que la natación haya sido competitiva, así como la práctica de la pesca con arpón con fines recreativos y para la obtención de alimentos, etcétera.

            De todos estos entretenimientos, como fueron llamados por los conquistadores y relatores del siglo XVI, no se conservaron los detalles de su desarrollo ni los nombres con que eran conocidos en el pueblo náhuatl, con excepción del tlachtli y del patolli, éste último un verdadero juego de mesa.

            En el mundo náhuatl, como en otras culturas, no existió el concepto de deporte como ahora lo entendemos; los que aquí abordaremos fueron seleccionados por ser significativos, por haber contenido el aspecto competitivo y selectivo del o de los mejores participantes.

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