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El director canadiense François Girard nos revela poco a poco el secreto del peculiar violín y su paso de Italia a China, auxiliado por un diseño de producción muy esmerado. La fotografía de la cinta a cargo de Alain Dostie cumple muy bien con la necesidad de transmitirnos diferentes épocas, pero cuidando los detalles y el estilo de cada país con su respectiva cultura. Los colores van desde los sepias y cremas del principio de la historia en Italia, hasta los emblemáticos rojos en China. Sin lugar a dudas, lo mejor de la película es su música. Esta vez la costumbre de encargar esta parte a compositores que se dedican a musicalizar lo mismo dramas que comedias, sin ningún tipo de especialización, afortunadamente no fue respetada: estuvo a cargo de John Corigliano, compositor clásico que dejó su labor en las salas de concierto para darle vida a la columna vertebral de la película que es precisamente la música. |
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Cabe destacar que el padre de Corigliano fue violinista, y el estadounidense nos obsequia en cada parte de la historia una música exquisita escrita en el estilo de la época para conformar este tarot musical. La gama va desde conciertos al más puro estilo Vivaldi, apasionadas piezas gitanas y música contemporánea que acompaña de manera muy acertada los momentos más tensos de la historia. Esta ecléctica muestra logra, sin embargo, una armonía que la hizo merecidamente ganadora del Oscar a la mejor banda sonora original en 1999 (de hecho fue la única categoría en que estuvo nominada la película). La interpretación de los solos de violín Joshua Bell son también memorables. De hecho, el trabajo de Corigliano en esta cinta dio origen a una pieza de concierto de más de 17 minutos: la Chacona para violín y orquesta El violín rojo. |
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Uno de los grandes aciertos del rompecabezas de esta historia, es que el interés va creciendo conforme nos acercamos al fin y empiezan a encajar las piezas que siempre habíamos tenido frente a la nariz. El pasado le da forma al presente y le da un sabor muy especial a la subasta del violín por la tensión en aumento y el ritmo interno de la película. El violín rojo es, sobre todas las cosas, una película barnizada con la pasión e inmortalidad de los sentimientos humanos. |
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Esta dramática
película más allá de sus buenas actuaciones,
su música y sus excelentes escenarios, tiene también
la ventaja de que se puede conseguir fácilmente. Se puede rentar
en la mayoría de los videoclubs (próximamente en dvd clubs)
y se encuentra incluso en la sección de música y videos
de algunos centros comerciales. |
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