La invisibilidad
de la masculinidad no sólo es académica, sus consecuencias son graves
y de carácter político. Para ilustrar lo anterior voy a referir una
conversación entre una mujer blanca y una negra:
La negra
pregunta: "Cuando te miras al espejo, ¿qué ves?" "Veo una mujer",
responde la blanca. La negra explica: "Ese es el problema, cuando
yo me miro al espejo, veo una mujer negra. Para ti la raza es invisible,
porque así funcionan los privilegios". O sea que los privilegiados
no saben cómo o por qué lo son. Antes cuando me veía al espejo veía
a un ser humano, sin raza, clase o género: universal. A partir de
esa conversación me convertí en un hombre blanco de clase media. Me
di cuenta de que la raza, la clase y el género también tenían que
ver conmigo. Si queremos que los hombres entren a la discusión de
la salud sexual y reproductiva, tenemos que hacer la masculinidad
visible para ellos y darnos cuenta de que la invisibilidad es consecuencia
del poder y el privilegio.