Texto: Thelma Alcántara
Diseño: Catherine Zúñiga
El director de
cine Michel Ocelot sabe contar cuentos, sólo que lo hace en la
pantalla. De esta manera, en la película Kirikou y la hechicera
nos cuenta su explicación de la victoria del bien sobre el mal.
....Kirikou
es un niño originario de una humilde aldea africana dominada
por la maldad de la hechicera Karaba. Como todo héroe es un ser
de excepción que, a pesar de tener muy poco tiempo de haber nacido,
tiene los medios necesarios para enfrentar el mal y cualquier tipo de
limitación, dada su naturaleza sobrenatural.
....El
personaje principal nos da una gran lección, ya que -como todo
niño que se respete-indaga siempre el porqué de todas
las cosas, llegando así a las causas del mal y la ignorancia.
Con este conocimiento logra su principal objetivo que es el de liberar
a su pueblo de la miseria en que Karaba los ha atrapado, al mismo tiempo
que nos descubre las maravillas de este universo exótico.
....La
película sorprende por la naturalidad con que mezcla técnicas
de dos y tres dimensiones; pero principalmente por el respeto que demuestra
hacia la cultura africana, fuente de la película, al mantener
desnudos los torsos femeninos, coincidiendo con las tradiciones propias
de la comunidad cuyas historias llevó a la pantalla grande después
de una fiel adaptación.
....Esta
brillante producción fue poco difundida en el año de su
estreno, por la decisión de Ocelot de mantener los desnudos de
los dibujos animados, cosa que no agradó del todo a ciertos distribuidores
prejuiciosos. Es realmente insólito encontrar una producción
de origen francoafricano, en una época en que la producción
animada está totalmente centralizada por las producciones estadounidenses
y japonesas.
....Sin
lugar a dudas, una de las grandes aportaciones de Kirikou y la hechicera
es tener la gran oportunidad de que los niños descubran que existe
un mundo más allá del inmortal ratón Miguelito
y los mangas japoneses con sus robots apocalípticos.
....La
historia se desarrolla entre cantos tribales y exóticos personajes,
pero principalmente aborda la belleza de algunas leyendas africanas,
en las que la dicotomía entre el bien y el mal deja de ser una
verdad absoluta. Kirikou demuestra a su pueblo que el mal siempre tiene
un origen, y que una vez que éste es encontrado y eliminado,
la maldad no tiene motivos para persistir.
....Desde
un punto de vista estético, Kirikou equilibra perfectamente ficción,
música, y danza. Como cualquier filme que no es materia de las
grandes distribuidoras, en un principio era poco accesible; pero con
el paso de los años los videoclubes de arte, librerías
como Gandhi, e incluso a veces tiendas de autoservicio como Comercial
Mexicana nos dan la oportunidad de encontrar este delicioso hallazgo.