
Sabemos
que al enfrentarnos a un texto escrito accedemos a las ideas que
el autor expone, como lectores ejecutamos el acto de lectura con
un cúmulo de experiencias y conocimientos que se ponen
en juego al interactuar con el texto.
Existen
tres momentos que suceden cuando estamos ante un texto escrito
—estos momentos son más claros al trabajar textos
académicos, aunque suceden, de algún modo u otro,
en cualquier tipo de lectura—. El primero consiste en el
establecimiento del propósito, la elección de la
lectura y lo que esperamos encontrar; el segundo se conforma por
los elementos que intervienen en el momento de leer, como la activación
de nuestros conocimientos previos, la interacción entre
nosotros como lectores y el discurso del autor, el contexto social,
etcétera; mientras que el tercero sucede al concluir la
lectura con la clarificación del contenido, a través
de las relecturas y la recapitulación.
Para
leer un texto, además de los conocimientos previos necesarios
para comprender el lenguaje del autor, realizamos una serie de
actividades (estrategias) que generalmente las realizamos de manera
inconsciente y nos permiten interactuar con el texto y finalmente
comprenderlo.