¿Diamantes sintéticos?
Si el grafito, que es tan barato, y el diamante, que es tan caro, están hechos de átomos de carbono, ¿será posible fabricar diamantes a partir de grafito? Esta pregunta se la hicieron seriamente por primera vez los científicos de la General Electric en los años cincuenta. Inicialmente pensaron que sólo era cuestión de reproducir las tremendas presiones y temperaturas a las que se producen estas bellas gemas bajo la Tierra, a profundidades cercanas a los 400 kilómetros. Pero esto no fue suficiente. Hacía falta poner al grafito en contacto con un mineral fundido, idea inspirada por el descubrimiento de diamantes dentro de algunos meteoritos de composición mineral. El problema es que las trazas de mineral y el nitrógeno del aire que se introducen en el seno del diamante, le dan una coloración oscura o amarillenta, que los aleja mucho del aspecto deseado para una gema. En la actualidad existe un proyecto ruso-estadounidense para producir en el laboratorio diamantes tan bellos como los que se sacan de las profundas minas sudafricanas y se asegura que esto sucederá muy pronto. La duda es si serán igual de apreciados.





Grafito

El carbón simple
Además de las formas cristalinas, existe el carbono amorfo, o simple carbón, en el que los átomos se encuentran "desordenados". Por su abundancia, esta forma es la que se ha usado como combustible desde la prehistoria. Hoy en día aproximadamente el 25% de la energía que se produce en el mundo proviene de quemar carbón, principalmente en las plantas termoeléctricas; las reservas de carbón son más del doble de las del petróleo y casi el triple de las del gas natural.

El precio de la tonelada métrica de carbón amorfo en la actualidad es de aproximadamente 50 dólares, mientras que el del grafito oscila entre los 500 y los 1 500 dólares, dependiendo de la calidad cristalina. También es posible obtener grafito a partir de carbono amorfo, calentándolo a 2 500°C en presencia de sílice (SiO2) y en ausencia de oxígeno. En los Estados Unidos, donde abunda el carbono amorfo y escasea el grafito, se producen de esta manera más de 300 000 toneladas anuales de grafito, que se utilizan principalmente en la fabricación de artículos de uso industrial.

Fibra de grafito
Cuando pensamos en la facilidad con la que se quiebra la punta de un lápiz, nos sorprende que en la actualidad se hable de "fibra de grafito", un material de alta resistencia, empleado para fabricar artículos deportivos como raquetas de tenis y palos de golf. El nombre correcto de este material es "fibra de carbono" y se obtiene mediante el tratamiento a muy altas temperaturas de ciertos polímeros. (Estos polímeros son moléculas gigantes formadas por cadenas de átomos de carbono enlazados entre sí y combinados con otros elementos, como el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno). El producto final está compuesto de aproximadamente 92% de átomos de carbono. Las fibras, que son aproximadamente cinco veces más delgadas que un cabello humano, se entretejen y se pegan mediante resinas, dando como resultado un material altamente resistente.

Todavía no se ha logrado establecer con certeza la estructura –es decir, el arreglo de los átomos- de las fibras de carbono, pues éstas son materiales amorfos, a los cuales no pueden aplicarse las técnicas comunes de dilucidación de estructuras (como la difracción de rayos X). Se cree que en una pequeñísima muestra -de unas decenas o centenas de átomos-, la fibra de carbono y el grafito tienen la misma estructura, pero al aumentar su tamaño, encontraríamos que la fibra pierde ordenamiento con respecto al grafito. Se ha propuesto que las fibras de carbono consisten en "listones" de hexágonos de átomos de carbono que se doblan, a diferencia del grafito, donde la estructura permanece plana independientemente del tamaño de la muestra. Estos doblamientos de los listones evitan que se deslicen unos sobre otros, como los planos del grafito, lo que resulta en un notable incremento en la resistencia del material.

Navegación
1 2 3 4 5