En las estrellas
El carbono, como todos los elementos químicos, se originó en las estrellas. En sus inicios y durante buena parte de su vida, las estrellas producen energía por reacciones de fusión nuclear en las que cuatro núcleos de átomos de hidrógeno se combinan para formar un núcleo de átomo de helio.

Dependiendo de la masa de la estrella, antes o después el hidrógeno se convertirá casi en su totalidad en helio. En las estrellas como el Sol, cuando esto sucede, la región central de la estrella empieza a contraerse porque la energía que produce ya es insuficiente para contrarrestar la fuerza de gravedad. Al mismo tiempo, la envoltura de la estrella se expande y el astro toma una apariencia rojiza y su luminosidad aumenta. Hacia el final de este proceso, la temperatura en la región central alcanza 100 millones de grados kelvin y se desencadena una explosión que inicia una reacción nuclear conocida como triple-alfa, en la que tres núcleos de átomos de helio se combinan para formar un núcleo de átomo de carbono: cuando se agota el helio, la región central de la estrella queda compuesta casi en su totalidad por carbono.

Después de varios procesos en los que el carbono se transforma en otros elementos, la estrella pierde su envoltura y se convierte en un cuerpo denso y muy brillante al que se denomina enana blanca.
En las estrellas mucho más masivas que el Sol, la reacción triple-alfa también se presenta, pero su evolución posterior es muy diferente. Es en ellas donde se producen los elementos más pesados que el hierro.

Nombre: carbono, de latín carbo, carbón
Símbolo: C
Número atómico: 6
Masa atómica: 12.011
Densidad:
Amorfo 1.9g/cm3
Grafito 2.25g/cm3
Diamante 3.52g/cm3
Fullerenos 1.72g/cm3
Abundancia 17° lugar (aprox. la mitad de lo que hay de azufre y 1/60 de lo que hay de fósforo)
Principal productor:
Amorfo Estados unidos
Grafito China
Diamante Sudáfrica
Fullerenos Estados Unidos
Usos:
Amorfo combustible
Grafito lubricante, lápices, electrodos
Diamante joyas, instrumentos de corte y abrasión
Fullerenos se están investigando

El grafito es completamente distinto al diamante: negro, opaco y blando. Tan blando que en la escala de Mohs alcanza apenas 0.5. Con una ligerísima presión, los planos de átomos de carbono se deslizan unos sobre otros, por eso al contacto con nuestros dedos queda como una mancha negra sobre ellos. Gracias a esta propiedad es que podemos usar el grafito para escribir, dentro de nuestros lápices o lapiceros; al presionar sobre el papel, depositamos sobre éste capas de átomos de carbono. De hecho, la palabra grafito proviene precisamente del latín graphein, que significa escritura, ya que desde tiempos muy remotos se utiliza para escribir.

El diamante y el grafito son lo que se conoce como alótropos, es decir, las distintas formas físicas en las que puede existir un elemento, ya sea en el arreglo tridimensional de sus átomos o en el número de átomos que forman sus moléculas. Las diferentes formas alotrópicas de un elemento tienen, en general, diferentes propiedades físicas y químicas. Entre los elementos que tienen formas alotrópicas se encuentran, además del carbono, el oxígeno (O2, oxígeno diatómico y O3 ozono), el fósforo (rojo, blanco, negro) y el estaño (blanco, gris).

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