
Con una comida completa que cada vez es más frecuente:
Refresco de 160.
Hamburguesa con queso, 330 kilocalorías más.
Bolsita de papas a la francesa, 260 kilocalorías.
Sin postre, da un total de 750 kilocalorías. Si añadimos un pastelillo, estaríamos cerca de las 1000 kilocalorías (sumando 20 más por cada cucharada de catsup).
Pues bien: para evitar que este cóctel molotov provoque sobrepeso, el niño tendría que trotar durante una hora y cuarenta minutos, o bien caminar a paso rápido por dos horas y media.
Por supuesto que no. Por el solo hecho de estar vivos, los niños consumen una gran cantidad de energía para realizar sus funciones vitales como respirar, moverse, hacer latir su corazón, etcétera. Las demandas energéticas son altas y deben ser satisfechas: lo inadecuado es el exceso y que muy frecuentemente se asocia con hábitos inadecuados.
Una pera de 100 gramos ofrece tan sólo 46 kilocalorías.
Una manzana del mismo peso, 50 kilocalorías.
100 gramos de mandarina, 45.
100 gramos de zanahorias 27.
100 gramos de pepinos 13.
100 gramos de cuadritos de papa hervida, 70.
100 gramos de papaya 13.
100 gramos de mango 56 y el melón 25.
100 gramos de queso fresco, aproximadamente 100.
Evidentemente, darle la importancia que tiene a la clase de educación física también sería un acierto escolar. Garantizar que cada niño o niña, al menos durante su permanencia en la escuela, haga el ejercicio que es necesario también para lograr un desarrollo integral.
En materia de alimentos y hábitos de consumo no basta con informar durante las clases: es necesario también propiciar el desarrollo de costumbres más saludables, para estudiantes y docentes, cuidando bastante más lo que la cooperativa escolar ha de poner al alcance de la comunidad.