Podría
cambiar sustancialmente el contenido de todos los programas de la educación
primaria y secundaria en un tiempo récord, al menos eso es lo
que recomiendan los especialistas en educación.
Aún
cuando todo el sector magisterial e incluso las políticas educativas
vanguardistas han hecho suyos los nuevos paradigmas educativos que se
sustentan en la comprensión y la construcción del conocimiento,
persisten contenidos que por sus características deben echar
mano de los recursos memorísticos de nuestros estudiantes.
Fechas, lugares,
operaciones aritméticas mecánicas, teoremas, nombres y
clasificaciones, impregnan los programas de las diversas materias. Cimientos
básicos para abordar los nuevos conocimientos que requieren de
mayores niveles de comprensión, abstracción o correlación,
que serían imposibles de trabajar sin esos elementos primarios
que deben ser fijados y automatizados cual impronta primigenia.
El “mal
menor de cierto uso de la memoria”, a decir de quienes vemos
en el constructivismo una vertiente educativa digna de tomarse en cuenta.
Sin embargo, la investigación reciente pone en entredicho esa
supuesta inocuidad del ejercicio memorístico.
La línea
de investigación educativa surge a partir de estudios epidemiológicos,
en los que se pretendía encontrar elementos comunes que compartían
adultos sanos y normales con pérdida progresiva de memoria sin
causa aparente.