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Ramón
Cordero G.
La
ventaja de tener amigos lectores consiste en que ellos suelen
ser los que nos recomiendan o prestan algún libro desconocido.
Un poco como si nos regalaran un mapa del tesoro que nos llevará
directamente a la playa donde éste se encuentra oculto.
Cofre de papel que, al ser abierto, nos descubre historias, ideas
y palabras.
Océano
mar, de Alessandro Baricco, es uno de esos tesoros marineros
que enriquece a quienes tienen la fortuna de encontrarlo. Puede
haber mil calificativos para un libro cualquiera: interesante,
tedioso, divertido, ingenioso, largo, propositivo, ameno, y así
otros por el estilo. En el caso de Océano mar, salvo
mejor opinión, se trata de un libro bello. Bellamente escrito;
pero, en concordancia con el acuático escenario, salpicado
de ingenio y agudeza en las historias que cuenta.
En
Océano mar, Baricco se nos presenta como un autor
de estilo novedoso; pero en el que se pueden rastrear los autores
y las obras que, a su vez, han hecho de faros y puertos -en este
navegar que por fuerza el escritor ha tenido que emprender- objetos
que lo convierten en almirante de sus propias travesías
literarias.
La posada
Almayer -a la orilla del océano- es el punto de encuentro
para varios personajes singulares. Si algo tienen en común,
a pesar de sus notorias diferencias, es la necesidad de acudir
a la matriz primigenia donde habrán de curarse, repararse
internamente o reencontrar el camino vital que por alguna razón
se interrumpió.
La lógica
de cada personaje parece -y conste que sólo lo parece-
simple y elemental; pero en la lectura tranquila, serena y reposada,
podremos encontrar una profundidad sólo comparable con
la del mar, que es continua referencia.
Ejemplo de ello es el profesor empeñado en descubrir -como
si fuese la misión de su vida- los límites de la
naturaleza. En la posada Almayer y en su playa, pretende encontrar
dónde termina el mar. Empresa complicada y quizá
hasta demencial, cuando en la diaria observación no hay
un punto límite, sino sólo una sucesión interminable
de las acometidas acuáticas de cada ola. Preocupación
que quizá todos hemos tenido, inquietud producto de no
poder capturar en un instante preciso ese ir y venir del agua
salada. La diferencia quizá, es que Alessandro Baricco
le pone palabras.
El mismo profesor
escribe cartas a su amada. Cartas de viaje para aquella que esperó
desde siempre, pero que está condenado a guardar porque
la afortunada (o desafortunada quizá, nunca se sabe), no
ha cruzado por el camino del buen Bartebloom. Indeciso enamorado
que conoce a unas gemelas; pero al no poder optar por cortejar
a una u otra, termina perdiendo a ambas y de paso su cofre con
las cartas.
Es entrañable
también el pintor retratista que, renegando del oficio
que le ha dado de comer, mucho y bien, decide emprender la obra
de su vida: pintar el mar. Los retratos le resultaron una labor
fácil con una receta infalible: trabajar los ojos primero
para aprovechar su capacidad de plasmar una mirada de inteligencia
incluso en el rostro más vacuno. En la posada Almayer,
insatisfecho, es perseguido por la eterna pregunta: ¿dónde
tiene los ojos el mar? Artista y guardián marítimo
que, en lugar de óleo, lápiz o acuarela, usa agua
del propio mar como pintura. Pintar el mar con el mar parece ser
su consigna.
Aparece también
una mujer aristócrata, que por momentos nos recuerda a
Lady Chaterly o a Emma Bovary. Mujer que viaja al mar para curarse
de la enfermedad de la infidelidad.
Y así
varios personajes más, cada uno igualmente atractivo con
su lógica-ilógica; con sus historias y sus desenlaces,
fortalezas y debilidades, esperanzas y desesperanzas. Personajes
todos bellamente delineados: sombríos unos, luminosos otros,
pero espléndidos todos.
Reitero lo
dicho: Océano mar resulta un gran tesoro por encontrar.
Alessandro
Baricco (Turín, Italia, 1958) ha sido multipremiado como
autor de obras tales como Tierras de cristal, Seda y
City. Quizá igualmente meritoria ha sido su actividad
como promotor del placer de la lectura en su país, además
de ser fundador de una escuela de escritura que, con toda seguridad,
dará a luz a varios de los autores italianos que serán
importantes en los próximos años.
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Ficha bibliográfica:
Baricco,
Alejandro: Océano mar. 4ª Edición. Barcelona,
editorial Anagrama (serie Panorama de narrativa), 2002.
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