Un mapita para no errar
Difícilmente habrá maestra o maestro que a estas alturas no conozca los mapas conceptuales. Como una de las estrategias importantes para lograr un aprendizaje significativo, han sido parte de la formación del magisterio de nuevo cuño y materia de estudio en los cursos de actualización del magisterio para quienes tienen ya su experiencia en docencia.
El mapa conceptual ordena lo aprendido. En un mínimo de espacio logra destacar cuáles son los conceptos más importantes y además cómo se relacionan entre sí. Da una lógica a aquello que estamos estudiando o a aquello que pretendemos que aprendan nuestros alumnos. De esta manera, distinguir cuál de los conceptos resulta el principal y cuáles le son subordinados, es entonces una tarea sencilla.
     
Por lo general, no pretende agotar un tema, sino representar gráficamente qué es lo más importante o relevante del total de la información disponible. Por supuesto que no apela a la memoria, sino a la lógica; por lo que al requerir usar lo aprendido, se parecería más a ir desenredando una madeja que a tratar de buscar, encontrar y comenzar a hilar todas las fibras sueltas de lo que será el hilo o estambre.