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Tanta
información para guardar... y uno con tan poquita memoria RAM
Imagine por favor a un estudiante de medicina veterinaria que se encuentra preparando un examen de clínica general. |
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| Sí, por supuesto: una labor imposible. Nada más pensar en que deben retener en la memoria varias decenas de enfermedades, la cabeza da vueltas. Peor aún si consideramos que no se trata sólo de estudiar aquellas que aquejan a una sola especie doméstica. Caballos, borregos, vacas, cabras, gallinas, conejos y demás zootécnica fauna debe ser incluida. |
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Con esta buena colección de patologías, además tendría que aprender cuáles son los síntomas, a qué cantidad de animales afecta, cuál es la edad más propicia para que se padezca, el pronóstico, la manera de diferenciarla entre otras parecidas, y de pilón... su tratamiento. Súmele al desolador panorama, el hecho de que una misma enfermedad puede tener múltiples manifestaciones distintas. Efectivamente, la locura. |
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Pretender memorizar dato por dato, nombre por nombre, dosis por dosis, es sencillamente imposible. Aun en el supuesto de que se lograra retener toda esta información, lo seguro es que en el término de pocos días, la mayor parte se habrá olvidado nuevamente. Para éste y muchos otros variados aprendizajes, algunas personas son particularmente acertadas. No porque tengan una descomunal memoria digna del disco duro de la mejor computadora, sino porque han desarrollado algunas estrategias y destrezas para aprender significativamente. No reteniendo todo, sino organizando los conceptos aprendidos. Dicho en otras palabras, construyendo el conocimiento. |
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