No es difícil hacer una línea del tiempo, sólo hay que cuidar que la escala de medición que utilicemos exprese claramente el valor temporal que nos interesa presentar. También es importante establecer gráficamente las diferencias temporales o fácticas, utilizando para cada época un color y los distintos sucesos o hechos con símbolos fáciles de identificar.

 

 

Una manera sencilla de introducir a los alumnos al uso de estas herramientas conceptuales, es pidiéndoles que hagan una línea del tiempo de su vida. El inicio de la línea sería la fecha de su nacimiento y el final la fecha actual. En esta línea se deben colocar fotografías o imágenes alusivas a su entorno familiar o local, que marquen el transcurrir de las distintas etapas de su vida, así como de los hechos externos (nacionales o internacionales) que recuerden y consideren importantes como parte de su contemporaneidad histórica.

En el salón de clase también se pueden colocar líneas del tiempo (en los muros), según el programa de historia de México o de historia universal que se estudie. Para ello sirven los papeles de colores y las imágenes históricas -retratos de personajes, paisajes, arquitectura, obras de arte, etcétera- que encontramos en monografías y libros (por lo que recomendamos usar fotocopias).

 

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