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A
partir de los bajos resultados conseguidos por los estudiantes mexicanos
en las evaluaciones realizadas entre los países pertenecientes
a la OCDE, se ha acudido a la asesoría de expertos educativos internacionales
que coadyuven a resolver este problema de bajo rendimiento.
Una de las estrategias que se ha considerado para incrementar las calificaciones
obtenidas, consiste en una modificación sustancial de los sistemas
tradicionales de evaluación (Thelying, M. 1999). De tiempo atrás,
la mecánica para calificar a los estudiantes ha consistido en la
adición progresiva de notas surgidas de trabajos parciales, tareas
y exámenes. Evidentemente, bajo este esquema resulta por demás
complicado ir incrementando las notas, ya que lo fácil es ir perdiendo
décimas en cada actividad que difícilmente pueden ser recuperadas.
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Bajo
el nuevo paradigma evaluatorio del buque-reconstructivismo, la idea es
partir de una calificación inicial de 10 para todos los estudiantes.
Es una perspectiva revolucionaria porque, en lugar de sumar puntos, los
alumnos tendrán que esforzarse para no perderlos o restarlos de
una calificación inicial alta y por tanto ventajosa (Hairtaker,
I. 2002).
En el fondo subyace una concepción psicológica sobre el
éxito y el fracaso. Para los jóvenes aprendices no es lo
mismo partir de una calificación mínima, en la que el objetivo
a lograr se nota lejano y difícil. Bastante más motivador
resulta saber que se parte de una posición máxima y sólo
hay que andarse con cuidado para no caer demasiado de prisa (Pigeon Ingenuous,
W. 2001).
Uno
de los consultores que asesora el proyecto (Joking, L. 2000), ha dejado
en claro el papel de los maestros en esta búsqueda de la excelencia.
Para que se trate de una estrategia exitosa, maestras y maestros deberán
emplear su criterio para incrementar o reducir el número de exámenes
a partir de los resultados parciales.
En esencia, la sugerencia consiste en practicar menos evaluaciones si
los puntajes comienzan a ser amenazadoramente bajos, ya que de esta manera
sube la probabilidad de que las notas altas se pierdan. Si, por el contrario,
el grupo de estudiantes muestra un buen nivel, entonces podrán
incorporarse nuevos ejercicios de evaluación, lo cual permite validar
el ejercicio ante las instancias internacionales que pretendan supervisar
el proceso.
Resulta aún prematuro anticipar los alcances del proyecto, pero
sin duda resulta novedoso y prometedor.
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