Odisea, Con ciencia y ecología
, (revista interactiva de divulgación científica). Año 1, número 1, volumen I, Universidad de Colima, México.

 

 

La electrónica puede tener lugar en la cocina, tal como lo veremos ahora con entretenidos experimentos con tomates, limones, manzanas y patatas. La parte fundamental de cualquier aparato electrónico es aquella que le da vida: la fuente eléctrica. Muchos frutos contienen en su jugo substancias ligeramente ácidas. Gracias a esto es posible convertirlos con facilidad en celdas galvánicas y utilizarlos en algunos experimentos.
Para confeccionar de ellos una fuente de poder, es suficiente poner en un tomate, un limón, una lima, una toronja o una manzana dos electrodos de metal. Una tira de cobre de unos 5 centímetros de largo y 6-8 milímetros de ancho, será el polo positivo o ánodo y una tira de zinc o aluminio, de iguales dimensiones, el cátodo, es decir el polo negativo. Cada placa estará limpia de toda clase de pintura, óxido o barniz, para lo cual se frota con lija o con fibra de acero.