
Niño que presenta
períodos de ausencia y/o crisis convulsivas, debidos a impulsos
eléctricos desordenados de las neuronas cerebrales.
Ausencia:
Niño que en ocasiones se queda como ausente, es decir, hay una
súbita y brevísima interrupción de la conciencia
de 5 a 30 segundos aproximadamente. El niño permanece inmóvil
con la mirada fija y perdida, se le caen de la mano los objetos y los
maestros reportan que es muy distraído, no aprende. En ocasiones
la ausencia puede pasar inadvertida por el adulto, por lo que debe observarse
más detenidamente.
Crisis generalizadas:
El niño que presenta diversas manifestaciones o automatismos
motores, como movimientos de los párpados, desviaciones oculares,
degluciones, frotarse la cara, ponerse o emitir palabras o frases automáticas,
sin tener conciencia de ello.
El
niño que presenta contracciones irregulares que afectan un sector
del cuerpo, un brazo, los dedos, los labios, el párpado, etcétera
o una desviación conjugada de los ojos y la cabeza hacia un lado,
generalmente si tiene conciencia y se da cuenta de ello. El niño
sufre de crisis convulsivas generalizadas: pérdida de la conciencia
(como de rayo), caída a tierra, contracciones en todo el cuerpo,
con o sin mordida de la lengua, los ojos en blanco, dificultad para
respirar. Todo esto dura no más de tres minutos, después
deja de convulsionar, respiración normal, regresa en conciencia
con o sin cansancio o sueño.
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