Ilustración: Tom Derenick

 

Finalmente no es cuestión de calificar si es saludable o nociva la existencia de la cultura de masas: esto nos volvería forzosamente apocalípticos o integrados. Hay que aceptar que existe, y sería definitivamente más edificante enfocar todos estos esfuerzos en torno a la cultura para lograr acciones que den como fruto verdaderos valores culturales.
¿Qué hace que la gente se identifique tanto con el simbólico Superman?
¿En qué consiste el buen gusto?
¿Qué aportaciones valiosas tiene la música electrónica?

Mediante el análisis de tres ejes fundamentales, como los diferentes “niveles de cultura”, los personajes, y finalmente los sonidos y las imágenes, Eco da respuesta a estas preguntas y logra hacernos reflexionar sobre fenómenos como el Kitsch, el lenguaje del comic, el uso práctico de los personajes, la producción mecánica de música culta y los medios audiovisuales como hecho estético, entre muchos otros temas.

 
 

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