Gato por liebre

Hace un par de años, cientos de usuarios de Internet se indignaron al encontrar la página de una compañía que se dedicaba a vender gatos embotellados.

Según los dueños de la página, lo más útil para los hogares de hoy era una mascota embotellada; porque además de ser más práctico podía ser más higiénico. En este sitio se daban instrucciones a través de una serie de impactantes fotos de cómo se debía embotellar a los gatos.

La respuesta del público no se hizo esperar y la indignación de los defensores de los animales se convirtió en vergüenza, cuando se enteraron de que este sitio era producto de una clase y formaba parte del proyecto de investigación de una universidad.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) auspició la página que tenía la finalidad de experimentar acerca de cómo una buena foto podía hacer creíble una información por absurda que esta fuera. Fue tal la cantidad de visitantes a la página que la universidad tuvo que remover la página de su servidor y los alumnos pusieron su propio dominio para continuar con su proyecto.

Para algunos este proyecto era de mal gusto y carecía de sentido; sin embargo, lo valioso de esta experiencia y del bochorno de tantas personas que creyeron que realmente se estaban embotellando gatos, es reflexionar hasta qué punto creemos en todo lo que encontramos en Internet.


Credibilidad e Internet

Hoy más que nunca debemos preguntarnos si en verdad una imagen vale más que mil palabras, en un mundo en el que es posible -a través de los métodos más modernos- adulterar y crear mundos inexistentes en los medios electrónicos. Y es que con el paso del tiempo se vuelve más grave el hecho de tomar la información que nos ofrecen los medios de comunicación, sin cuestionarnos si estos datos son ciertos o no.

Muchas personas creen que el solo hecho de que la información aparezca en Internet garantiza que sea cierta, y no piensa en la posibilidad de que los contenidos sean disparatados o inexactos.

No podemos estar en todos lados y en todo momento para comprobar si la información que se nos da es cierta, los medios de comunicación en cierto modo nos ayudan con esta imposibilidad de omnipresencia. Por lo tanto la publicación de información implica un pacto de confianza entre el público y el medio, aunque este pacto no se ha cumplido más de una vez y por lo general la confianza se ha mantenido.

Pero este pacto necesita reforzarse, ya que el desarrollo de las tecnologías de la comunicación es cada vez más rápido. La cantidad de información y la velocidad con que circula y se renueva diariamente hace que nuestro análisis sea hecho cada vez más al vapor.

El ejemplo en Internet es quizá él más claro, con miles de páginas que se renuevan a gran velocidad: hay tanta información que en lugar de leerse una sola nota analizando los hechos y pensando en las consecuencias que tendrán en nuestra vida, medio se leen varias siempre y cuando alguna ventanita no te lleve de compras.

En la llamada "supercarretera" reside un exceso de confianza, la información es puesta en la mayoría de los casos por un desconocido que tiene interés por dar a conocer algo, sin importar si esto es cierto o no. Aunque todos los días aparecen revistas, radios y canales de televisión on line como por generación espontánea, seguramente la tecnología en el desarrollo de los medios de comunicación en Internet tendrá un papel muy importante ante el reto de emplearse en determinar el manejo de información veraz.

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