(En
contraste con lo que sucedía en el pasado -cuando darle instrucciones
a una máquina estaba en chino y se trataba de un ejercicio de
paciencia, ingenio, memoria, disciplina y suerte-,actualmente
las computadoras y sus programas son bastante amigables. Con unas
cuantas horas de ayuda se pueden manejar los aspectos básicos
y comprender la lógica de su operación.
Preguntando se llega a Roma. Las computadoras no son muy inteligentes,
de hecho no lo son ni siquiera un poco. Nos sirven porque hacen
rápido y bien lo que nosotros les pedimos que hagan. Entre los
maestros es interesante detectar cuáles son sus necesidades docentes,
y de ahí ver si la máquina puede ser útil para brindar soluciones.
Nuevamente habrá que pensar, discutir e intercambiar con los y
las colegas.)