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Hacia
el futuro
Con lo aquí dicho puede afirmarse que la física
de siglo XXI estará fundada en los principios cuánticos.
Sin embargo, el camino por recorrer no es todavía muy claro
ya que muchos piensan que aún no hemos entendido cabalmente
los fundamentos de la mecánica cuántica. En términos
generales esta posición es correcta ya que esa teoría,
como todo conocimiento científico, no es definitiva y queda
mucho por comprender de su significado profundo. Empero el endurecimiento
de esa posición sólo ocultaría que lo que
ya entendemos de ella nos compromete y obliga a cambiar mucho
de lo que hemos creído acerca del comportamiento de los
fenómenos naturales. Parece claro ahora que la mayor aportación
del conocimiento cuántico proviene no tanto de los extraños
fenómenos que lo originaron sino de las insólitas
consecuencias que de él se derivan.
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Es
obvio que muy poco puede decirse acerca de la evolución
futura del conocimiento cuántico. Sin embargo, los acontecimientos
recientes nos permiten prever que su crecimiento mayor no será
tanto en extensión cuanto en profundidad. Una revisión
del desarrollo de la física cuántica, por superficial
que sea, muestra que los aparentes defectos de sus explicaciones,
que inicialmente fueron considerados como paradojas, han sido
aclarados en la mayoría de los casos al tomarlos como manifestaciones
de rangos propios del comportamento de la naturaleza. Así
los físicos han convertido muchas de las llamadas "paradojas"
en "efectos cuánticos". A continuación
describiremos los más famosos: el gato de Schrödinger
y el enmañaramiento de partículas.
En
1935 Schrödinger planteó una situación de apariencia paradójica:
se mete un gato en una caja cerrada, en la cual hay además
un dispositivo compuesto por un átomo radioactivo con una
probabilidad de 50% de desintegrarse, un aparato que detecta la
desintegración del átomo y una botella de veneno
que se romperá al producirse la desintegración.
Desde el punto de vista cuántico, antes de abrir la caja
y comprobar que el átomo se desintegro y el gato está
muerto o que no se desintegró y el gato está
vivo todos los elementos de este aparato se encuentran en una
superposición de estados. Así, en su interior hay
una fuente que se ha desintegrado y que no se ha desintegrado, un frasco que
está roto y no
roto, y un gato vivo y muerto. Durante mucho tiempo numerosos
científicos sostuvieron que eso era inaceptable y que mostraba
un gran defecto de la teoría cuántica. La mayor
inquietud estuvo en la situación del gato ya que, aparte
del natural afecto que sentimos por esos animales, había
que aclarar si ellos estaban sujetos a las leyes cuánticas.
El gato Schrödinger es en la actualidad una buena metáfora
para exhibir el principio de superposición de estados,
que fundamenta la mecánica cuántica y su aplicación
a los objetos de la vida cotidiana es una de las esperanzas para
la construcción de computadoras "cuánticas".
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E
= h F
[La constante de Planck aparece grabada sobre la
lápida de su tumba en Göttingen:
h = 6'62. 10-27 erg. s., o lo que es lo mismo, h = 6'62. 10-34 J.s]
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El
otro acertijo fue planteado también en 1935 y su principal
autor fue un indiscutible precursor de la física cuántica:
Albert Einstein. Este físico, ayudado por sus colegas Boris
Podolsky y Nathan Rosen, cuestionó a la comunidad científica
acerca de la completez de la descripción cuántica
con un problema que a partir de su publicación fue conocido
como "la paradoja EPR". Para ello formuló el siguiente
escenario: se emiten dos partículas idénticas que
viajan en sentidos opuestos con velocidades iguales y se deja pasar
un tiempo suficiente como para que se separen mucho. Luego se efectúa
una determinación del estado de una de ellas con el propósito
de conocer el estado de la otra. De acuerdo con la mecánica
cuántica la situación de esta última depende
del proceso de medición de la primera, aunque ella no haya
sido observada. Muchos científicos tomaron la paradoja EPR
como evidencia de una interpretación defectuosa de la mecánica
cuántica argumentando que ninguna definición razonable
de "realidad" permitiría eso.
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En
1982, en un laboratorio de óptica francés, el físico
Alain Aspect, ayudado por otros colegas, realizó lo que
planeaba el problema de Einstein mostrando que pueden producirse
partículas en estados enmarañados, esto es, cuerpos
en estados relacionados de tal manera que la manipulación
de uno de ellos afecta la situación de otro distante, sin
que medie la transmisión de una señal que informe
acerca de tal manipulación. El experimento de Aspect fue
realizado produciendo un par de fotones que viajaron en direcciones
opuestas y analizando los efectos en uno de ellos causados por
la observación del otro. Ahora sabemos de la existencia
de correlaciones entre sistemas de partículas causadas
por la naturaleza de su pruducción, las cuales se conservan
mientras no se perturbe al sistema y se manisfiestan al hacerlo,
aunque la separación de las partículas sea muy grande.
Como en nuestra época se busca de inmediato el uso del
conocimiento científico, hay en estos momentos mucha actividad
para emplear el fenómeno de enmarañamiento de partículas
y se espera pronto disponer, además de la computación,
de la criptografía y de la teleportación cuánticas.
Sabemos que con la criptografía se busca asegurar el secreto
en las comunicaciones, y la mecánica cuántica
ofrece la posibilidad de lograrlo destruyendo la información
en el caso de que alguien intentara obtenerla sin conocimiento
de su destinatario. Con la teleportación cuántica
esperamos llevar objetos preferentemente personas de un
lugar a otro muy distante "recreándolos" en su
destino, con el consiguiente ahorro de tiempo y uso de vehículos
pesados como los que ahora empleamos. Ya se afirma que las paradojas
aparecidas en los inicios de la mecánica cuántica
son la base de la tecnología del futuro.
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| Hay
algo muy importante que enfatizar en toda celebración del centenario
de la física cuántica y es que ésta es un logro
del esfuerzo humano por saber. Nunca sobrará subrayar que la
ciencia es un conocimiento y que éste se está ampliando
y profundizando en forma insospechada gracias al descubrimiento y
comprensión de los fenómenos cuánticos. Por lo
tanto, un buen final para este artículo es recordar la máxima
del profesor John Archibald Wheeler, otro de los grades constructores
de la física cuántica, que reza así: Comprenderemos
lo simple que es el Universo cuando aceptemos lo extraño que
es. |

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