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La mecánica
cuántica describe el comportamiento del fotón
que incide en la superficie de un vidrio afirmando que se trata de un
asunto de probabilidad: el fotón puede atravesar el vidrio
o reflejarse de acuerdo con las propiedades de transparencia y
reflectividad del vidrio. Suponiendo que éstas sean en
alguna forma igualmente posibles, la probabilidad de transmisión
y de reflexión será la misma, esto es, el 50%. Lo
que hay que subrayar es que el fotón pasa o no pasa, es
decir, no pierde su individualidad. Esta forma de explicación
ilustra una de las características básicas de la
física cuántica: sólo da probabilidades y
no las certezas a las que nos había acostumbrado la física
clásica. En la física cuántica la probabilidad
entra como un elemento fundamental e irreducible de la descripción
de la naturaleza. En el ejemplo anterior no podemos decir si un
fotón determinado pasará o no pasará hasta
que no lo hayamos observado y esto no se debe a que nos falte
información, sino a que hemos aprendido que así
es su comportamiento.
Lo dicho para los fotones los "átomos"
de luz es válido para todas las partículas microscópicas.
Los electrones, los protones y los neutrones, por ejemplo, se
comportan a veces como ondas y a veces como partículas.
Por eso los electrones pueden interferir y defractarse como los
fotones cuando manifiestan su naturaleza ondulatoria, o bien seguir
trayectorias determinadas cuando exhiben el comportamiento de
partículas. Pero aunque la descripción cuántica
de las partículas parezca vaga ha sido de una utilidad
asombrosa. La mecánica cuántica nos ha permitido
explicar en "forma atómica" fenómenos
que a primera vista no parecería admitir tal tipo de explicación.
Un ejemplo es describir la transmisión del sonido en una
red cristalina como el paso de un haz de partículas llamadas
fonones. De esta manera se explican ahora, en forma análoga
a la propagacióin de la luz, las propiedades de la conducción
del calor en muchos materiales sólidos.
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Profesor Dirac
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Hay
muchas más particularidades de la física cuántica
que nos están ayudando a entender los fenómenos
del mundo microscópico y no hay lugar aquí para
siquiera enumerarlos. Sin embargo, es imposible no mencionar algo
que esa teoría nos ha mostrado: toda observación
altera lo observado.
Para ejemplificar este hecho se suele referir que para observar
la posición de un electrón es preciso hacer incidir
sobre él por lo menos un fotón y que esta interacción
alterará la posición de esta partícula. En
las palabras de uno de los creadores de la física cuántica,
el profesor Dirac, la fineza de nuestra
capacidad para observar y la disminución de la
peturbación ocasionada por esa acción tienen un
límite, el cual es inherente a la naturaleza de las cosas.
El descubrimiento de que toda observación altera lo observado
ha tenido consecuencias muy importantes en la construcción
de la ciencia actual pues, como bien sabemos, la misma está
basada en la observación de la naturaleza.
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La
física cuántica hoy
Entre los logros más difundidos de la teoría cuántica
está la física atómica moderna, disciplina
que explica las propiedades de las componentes básicas de
los elementos químicos. Así sabemos, por ejemplo,
que el helio es un gas cuyos átomos están formados
por dos electrones unidos por una fuerza eléctrica producida
por un núcleo muy pesado. Las propiedades de este elemento
pueden explicarse satisfactoriamente en términos de la teoría
cuántica, tanto en forma cualitativa como cuantitativa. Esa
misma teoría nos ha permitido construir la física
nuclear, que explica cómo está formado el núcleo
atómico y por qué tiene las propiedades que lo caracterizan.
En el caso del helio esta disciplina también ha dilucidado
por qué es tan pesado su núcleo y por qué su forma natural es estable. Sabemos asimismo que
los protones y neutrones que componen los núcleos atómicos
están a su vez compuestos por otras partículas y que
sus propiedades pueden describirse en términos cuánticos.
Todo lo que hemos aprendido del mundo microscópico está
ahora escrito en el lenguaje de la física cuántica.
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En
el otro extremo, el de lo grande del Universo, el conocimiento
cuántico es también esencial. La vida de las estrellas
y la formación de los elementos durante la evolución
del Universo requieren del saber cuántico para su explicación.
Más aún, el conocimiento de los primeros momentos
de la existencia del Universo ha sido elaborado gracias al desarrollo
de la física cuántica. La "forma" del
Universo y la especulación acerca de su futuro son también
temas que requieren de la física cuántica, aunque
en este caso la aportación de esta teoría es todavía
incipiente pues no contamos aún con una explicación
cuántica de los fenómenos gravitatorios. Acerca
de esto último cabe mencionar que hay ideas atractivas
y promisorias que animan mucho la investigación en ese
campo y que nos dan esperanza de extender con buen éxito
nuestro conocimiento y confiar en que pronto dispondremos de una
"teoría cuántica de la gravitación".
En la vida cotidiana la presencia del conocimiento cuántico
es cada día mayor aunque todavía encubierta. La
comunicación mediante satélites y teléfonos
celulares, las computadoras y los lectores de discos compactos
y códigos de barras emplean "circuitos integrados"
chips para su funcionamiento, los cuales están formados
por transistores, dispositivos hechos con semiconductores. El nombre
de estos últimos proviene de que pueden ser o no ser conductores
de la electricidad, de aucerdo con la forma en que los pongamos
en operación y esta propiedad es de naturaleza cuántica.
La electrónica actual y el creciente empleo de la fotónica
que usa la luz como base del funcionamiento de sus
aparatos
están fundados en el conocimiento del mundo cuántico
por lo que su divulgación es indispensable para comprender
el mundo en que vivimos.
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