.....De
acuerdo con lo anterior, toda lectura es una búsqueda de significado,
de darle sentido a un conjunto de signos (en una hoja de papel, en una
pantalla o en una piedra) organizados en un texto. Podríamos
pensar —y de hecho se ha pensado durante mucho tiempo— que
el lector registra en su mente la información contenida en el
texto conforme va leyendo, extrae el significado de cada palabra, lo
hilvana con el de la palabra anterior y con el de la que sigue hasta
articular un significado general. Sin embargo, actualmente se sabe que
el acto de leer involucra una interrelación dinámica y
compleja entre el lector, el texto y el contexto de la lectura.
.....En
el ámbito educativo es prioridad enseñar a los estudiantes
para que sean conscientes de que en el acto de la lectura inciden también
el contexto y los propósitos del lector; en este sentido, un
mismo texto —por ejemplo, histórico— se lee de una
manera diferente si el propósito es recuperar una fecha olvidada,
investigar sobre un periodo determinado o analizar las metáforas
utilizadas por el historiador.
.....Son
muy variadas las intenciones que orientan la lectura así como
los propósitos que nos llevan a leer; de hecho son tantas como
lectores. Leemos para algo y por algo: leemos con la intención
de aprender, informarnos, distraernos, ocupar el tiempo libre, abstraernos,
disfrutar, lo hacemos para reforzar creencias, sustentar puntos de vista,
obtener diferentes perspectivas con respecto a algo, en fin: se puede
leer por cualquier motivo.
.....Cuando
el propósito es la construcción de conocimientos, se dice
que existen cuatro momentos de aprendizaje relacionados con el lenguaje
escrito y, por tanto, con la lectura y la escritura (actos que no pueden
trabajarse de manera desarticulada: una siempre necesita
de las otras):