Desde
una perspectiva de salud pública, la pregunta apropiada
no es si los condones ofrecen una protección absoluta,
sino cómo deben ser usados para aumentar su efectividad.
Pero
no se trata de abrumar al usuario con una lista de procedimientos
que debe memorizar. La flexibilidad del material facilita su manipulación.
Parafraseando un conocido comercial de televisión basta
con seguir tres pasos: "Siga los tres movimientos del látex:
coloque, desenrolle y moje". Coloque (apretando la punta
del condón para evitar bolsas de aire); desenrolle (hasta
cubrir todo el pene); moje (con lubricante a base de agua o con
cremas espermaticidas para no dañar el material). Sólo
hay que recordar que la envoltura no debe abrirse ni con las uñas
ni con los dientes (para evitar rasgaduras del látex),
y que es más cómodo y seguro retirar el pene sosteniendo
el condón por el borde.