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Una
de las quejas contra los condones es que éstos pueden romperse
o zafarse con facilidad. Por esta razón, el deslizamiento
y rompimiento de condones han sido monitoreados a través
de estudios sobre su uso. Todos estos estudios, con muestras de
más de mil usuarios, reporta bajos índices de rotura
(de cero a 12.9 por ciento), y deslizamiento (de menos de uno a
16 por ciento). Además, todos los resultados coincidieron
en señalar que la mayoría de las fallas se debió
al uso incorrecto de los condones (aplicación de lubricantes
a base de aceite, rasgaduras del látex con las uñas,
desenrollar el condón antes de ponérselo, etcétera),
más que la calidad de los mismos.
De
ahí la insistencia: la eficacia de los condones depende
del uso correcto y constante.
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