La
materia prima con que se fabrican la mayoría de los condones
es el látex (savia del árbol del caucho). Una vez
extraído de las plantas, a este líquido acuoso,
de compleja composición, se le añaden productos
químicos con el fin de obtener una película delgada
de consistencia, grosor y resistencia uniformes.
El
látex líquido se vacía en tanques de inmersión
donde serán sumergidos, de manera automática, moldes
de vidrio o de metal. Estos moldes de formas fálicas, pasan
sucesivamente de estos tanques a hornos de secados y vulcanización.
Los condones son separados de los moldes por la acción
de chorros de agua o de cepillos. Antes de empacarlos, se someten
a una inspección electrónica para detectar minúsculas
perforaciones.