Los
fabricantes someten a pruebas electrónicas a todos los
condones para detectar la presencia de agujeritos o la falta de
uniformidad en el espesor del látex. Son tres las pruebas
utilizadas para medir la seguridad de estos capuchones:
Filtrado
de agua. Consiste en llenar el preservativo con una cantidad
específica de agua. Si aparece cualquier humedad o filtración
en la superficie, es signo de la existencia de orificios y, por
consiguiente, el condón no pasará la prueba.
Resistencia
a la tensión. En esta prueba se corta una sección
del preservativo y se estira hasta el punto de rotura. Es un método
para determinar la calidad del látex. Lo que se mide es
el grado de resistencia del material antes de romperse y la longitud
que alcanza en el momento de la rotura. Los fabricantes emplean
esta prueba durante la producción para verificar constantemente
la calidad del material.
Inflado
por aire. Aquí se inflan con aire los condones
hasta que revientan. Este método somete a prueba la resistencia
de todo el preservativo, y permite localizar fallas y defectos
en el látex. La prueba de estallido por aire es un buen
indicador para prever la rotura de los condones durante su uso.