El virus que causa el sida es muy pequeño, mide 0.1 micras de diámetro (el diámetro de la cabeza de un espermatozoide es de 3 micras). Por esa razón, existen dudas sobre la eficacia de los condones para impedir el paso del VIH. Los estudios existentes (de los Institutos Nacionales de Salud y de la Unión de Consumidores de Estados Unidos), sobre la evidencia de porosidad en el látex encontraron cierta desigualdad en la superficie elástica, pero ningún poro. La goma de látex no es de naturaleza porosa, pero orificios microscópicos pueden ser el resultado de defectos de fabricación, debidos a diminutas partículas extrañas o de pequeñas burbujas de aire introducidas durante su elaboración. Por ello, los condones son probados electrónicamente antes de ser empacados.

Además, otro tipo de estudios han probado la eficacia de estos forros de hule para el pene:

Estudios de laboratorio. Algunos estudios han evaluado la filtración de partículas virales. Usando sistemas diseñados para simular las tensiones del condón durante el coito, han demostrado la habilidad de las membranas intactas de látex para impedir el paso del VIH. Un estudio de la Food and Drug Administration (FDA) concluyó que ese guante elástico reduce diez mil veces la posibilidad de transmisión del virus.

Estudios epidemiológicos. No sólo en los laboratorios se ha probado la eficacia del condón. Estudios con parejas discordantes (en donde un miembro es portador del virus y el otro no), demuestran que el uso constante y adecuado del condón es un medio seguro contra la transmisión del VIH. En los dos estudios más conocidos de este tipo, donde se evaluaron más de cien parejas discordantes en el transcurso de varios años, sólo se presentaron de cero a tres casos de seroconversión.

La conclusión de todo esto es que un condón, aún en malas condiciones, ofrece diez mil veces mayor protección que no usarlo.


 

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