La
desigualdad entre hombres y mujeres coloca a estas últimas
en desventaja cuando se trata de tomar decisiones sobre sexo seguro.
Las mujeres necesitan opciones propias de protección sexual.
El condón femenino es una de ellas. Por primera vez, un
producto diseñado especialmente para las mujeres les permitirá
tener el control de la prevención de enfermedades de transmisión
sexual. Elaborado con poliuretano, el preservativo vaginal es
una bolsa de 17 cm de largo con anillos flexibles en cada extremo.
De fácil colocación (igual que el diafragma), el
anillo interior se ajusta detrás del pubis y el exterior
cubre los labios vaginales. Los ensayos clínicos han demostrado
que el condón de poliuretano es una protección eficaz
contra los agentes patógenos, incluido el VIH, y es más
resistente y durable que el de látex. Sin embargo, aún
no ha sido muy aceptado y su precio (tres veces mayor que el condón
masculino), lo vuelve inaccesible para muchas mujeres. Pero por
sus ventajas se debe promover no como un sustituto del condón
masculino, sino como una opción viable para la mujer.