Cuando
ya la planta ha dado sus primeras hojas y el tallo ha alcanzado la
altura de unos 6 a 8 cm., es el momento en que debes practicar la
primera poda de sus raíces.
Ahora
lo que debes hacer es remover la planta de donde se encuentra, quitar
con mucho cuidado el exceso de tierra hasta dejar libres las raíces,
sin dejar que se sequen, para lo cual puedes mojarlas las veces que
sea necesario. Entonces se procede a cortar con unas tijeras bien
afiladas la raíz principal y las pequeñas raicitas o pelos absorbentes.
Esto dará como resultado el detenimiento del crecimiento de las raíces,
lo que ocasiona que la planta crezca hacia los costados, y que la
raíz se desarrolle proporcionalmente al tamaño final del arbolito.
Ahora
se debe colocar en una maceta un poco más grande, por lo menos debe
tener la misma profundidad que la altura del arbolito. La maceta debe
tener un buen drenaje o sea que debe tener por lo menos dos agujeros
que permitan el paso del agua pero que no dejen escapar la tierra.
Cuando
el árbol haya llegado la altura que tú deseas para el Bonsai final
debes cortar la yema terminal del tallo, de este modo el tallo no
crecerá más en cuanto a altura y permitirá que se desarrollen las
ramas laterales. Debes ir pensando qué forma le vas a dar, para lo
cual se deben orientar las ramas con alambres retorcidos.
Cuando
el arbolito ya haya cumplido un año de vida debes hacerle una segunda
poda de sus raíces, siguiendo las instrucciones de la primera.