Antes
de sembrar se prepara la tierra (puedes conseguirla ya preparada en
viveros o tiendas especializadas). Se siembran las semillas en un
recipiente de poca profundidad (de 5 a 8 cm.), haciendo agujeros con
un palito y colocando una semilla en cada hoyo, según el tamaño de
la semilla.
Debes
cubrir el recipiente con un vidrio envuelto con papel para evitar
que pasen los rayos del sol, y debes mantener la tierra siempre húmeda
hasta que aparezcan las primeras plantitas. Lo más conveniente es
que siembres varias semillas a la vez, pues es mejor trabajar con
varias plantas al mismo tiempo.