Una
manera sencilla de conseguir semillas es comprarlas en cualquier negocio
especializado, pero la manera más divertida y apasionante es conseguirlas
tu mismo.
Seguramente,
cerca de tu casa o de tu escuela tienes una gran cantidad de árboles
de distintas especies, todo es cuestión de observar y detenerte a descubrir
cuáles son las semillas de los árboles que tienes a la mano. De esta
manera puedes escoger qué tipo de árbol te gustaría sembrar, ya sea
un pirul, una jacaranda, un sauce, un fresno, un ahuehuete, etc.
Si
son semillas muy duras conviene ayudar a la germinación, una forma es
introducirlas en una taza de agua hirviendo, cuando se enfríe la semilla
ya se habrá ablandado lo suficiente. En otros casos conviene hacer una
pequeña ranura en la semilla con una navaja muy delgada, cuidando de
no dañar el embrión vegetal que se encuentra adentro, esto facilitará
la salida de la radícula y con ello se acelerará el proceso germinativo.
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