Los europeos
vivieron las primeras décadas del siglo XX
en medio de una sensación de crisis, pesimismo y transformación radical
de la vida. Las progresivas industrialización y urbanización, la caída
de monarquías centenarias tras la Primera Guerra Mundial (1914-1917),
las rivalidades nacionales, los aires de revolución social, la intolerancia
racial, la muerte masiva provocada por la nueva tecnología bélica y,
en fin, la desintegración del mundo europeo como se conocía hasta entonces,
marcaron a esta época con el signo de la inestabilidad.
Así, no es extraño que esta crisis se acompañara de
una nostalgia por la calma de "otros tiempos" y por la necesidad de
una "vuelta al orden". En el arte, entre 1905 y 1930, la búsqueda de
un lugar firme llevó a algunos artistas vanguardistas a estudiar y explorar
la tradición del arte clásico grecolatino, que asociaban con palabras
como "estructura", "pureza", armonía",
"orden",
"estabilidad", "serenidad".
El clasicismo vanguardista no imitó las formas de la
antigüedad pues, por el contrario, fue muy variado e innovador. El eje
central sobre el que giraban las propuestas artísticas fue el énfasis
en la estructura interna de la forma. El tema, el color, la composición,
eran secundarios frente a la "belleza del volúmen". Para estos artistas,
la "verdadera" tradición clásica se expresaba en la solidez y en la
armonía de un cuerpo o un objeto estructurado racionalmente, a partir
de la geometria. Así, por ejemplo, la figura humana se componía de cilindros
(extremidades), esferas (cabeza, pechos) y rectángulos (torso).
Los países de tradición latina fueron los principales
focos del clasicisimo vanguardista. En iItalia, el grupo del Novecento
(1922-1925) buscó la inspiración en las "fuente más puras" de su pasado
artístico, como el arte etrusco. En Cataluña, España, el movimiento Noucentista
(1906-1911) encontró su identidad local en las ruinas romanas de su región.
Y en Francia se acudió a las obras griegas arcáicas. Entre los artistas
que exploraron el nuevo clasicismo están Pablo Picasso, Juan Gris, Henri
Matisse, André Derain, Fernand Léger, Jean Metzinger y el escultor Aristide
Maillol, los italianos Giorgio de Chirico, Mario Sironi, Ubaldo Oppi,
Achille Funi, Arturo Martini y Mario Marini, y los catalanes Josep de
Togores, Enric Casanovas y Manolo.
Si quieres ver obras de algunos de estos artistas visita
la Galería del clasicismo vanguardista.
