''Cupido y Psique'', Antonio Canova

El "Siglo de las luces" iluminó a Francia, y al mundo entero, con el espíritu de la Ilustración. La investigación científica de la naturaleza y el hombre, la creencia en el progreso, el enciclopedismo, la fé en la inteligencia humana y el afán universalista se expresaron en el arte a través de las formas del mundo clásico. El estilo neoclásico, nacido en Francia a mediados del siglo XVIII, fue el camino que transitaron los artistas que tenían como meta la Belleza, como equivalente de perfección y racionalidad.

El deseo de fidelidad con los modelos antiguos se vió alentado por los ''La muerte de Marat'', Jaques-Louis Daviddescubrimientos arqueológicos que a mediados del siglo XVIII asombraron a Europa. Las exploraciones de las ruinas de Herculano y Pompeya marcaron un punto culminante en el ascenso de la admiración ilimitada por el arte y formas de vida de la antigüedad clásica. Juan Joaquín Winckelmann, el profeta del neoclasicismo en el arte, instituyó que el camino más directo para alcanzar la belleza (visual y espiritual) era la imitación de la antigüedad. Además, en esta época se inauguraron varios museos y galerías que exhibían obras del pasado clásico.

El neoclasicismo, asimismo, expresó un ideal político. La antigua república romana fue el referente obligado de los revolucionarios franceses y el emblema del imperio napoleónico. Los modelos preferidos del emperador Bonaparte Busto de Denis Diderot,  Jean-Antoine Houdon-quien fue coronado con laurel, símbolo antiguo de la fama inmortal- fueron Alejandro Magno y Julio César y los batallones franceses usaron como insignia las águilas de las antiguas legiones romanas.

Así, la expresión neoclásica se volvió el estilo de arte oficialmente aprobado, pero sobre todo tuvo una amplia aceptación de una clase media que adquiría cuadros, que construía y vivía en los edificios de formas clásicas. Este estilo se institucionalizó a través de las academias de arte, que fundaron sus programas en la aspiración de una pureza formal que se obtenía a través de la copia intensiva de yesos de esculturas de la antigüedad clásica.

La pintura neoclásica tuvo a su máximo exponente en Jacques Louis David y en la escultura se le reconoce esta distinción a Antonio Canova.

''La Balsa de la Medusa'', Théodore Géricault