La Mediterránea, Aristide Maillol. Bronce, 1905. Fundación Dina Vierny, Museo Maillol, París, Francia. (en el libro On Classic Ground, p. 151, cat. 88)

El molde de esta escultura, la más célebre de Maillol, se presentó en la exhibición parisina del Salón de Otoño de 1905 con el título "Mujer", conmocionando a los vanguardistas. "Es hermosa - observó un crítico- porque no tiene ningún significado". Lo que críticos y artistas apreciaron en ella fue precisamente "la belleza de la forma", que se mostraba en la simplicidad del diseño, la geometrización del cuerpo -las piernas son columnas, los pechos, el pelo y la cabeza son esferas, el torso es un rectángulo y los brazos cilindros- y, sobre todo, en la armonía y el equilibrio que recuerda a las grandes obras de la antigüedad clásica.

Desnudos sobre fondo rojo, Fernand Léger, óleo sobre tela, 1923. Museo de Arte Offentliche Kunstsammlung, Basle. (en el libro On Classic Ground, p. 143, cat. 82)

Desnudos sobre fondo rojo no nos lleva a ningún momento en el tiempo ni se ubica en ningún lugar específico. Las figuras, sobrias, inexpresivas y estáticas, se asemejan a las silenciosas estatuas griegas de la antigüedad. Sin embargo, la intención clasicista de la obra contrasta con la referencia mecánica de los cuerpos y el dramático fondo rojo. Así, este cuadro, el primero de este tipo en la obra de Léger, es un claro ejemplo de la tensión entre tradición y modernidad que caracterizó a la propuesta artística de la vanguardia europea.

Torso en yeso, ramo de flores, Henri Matisse, óleo sobre tela, 1919. (en el libro On Classic Ground, p. 183, cat. 118)

En este luminoso cuadro de Matisse encontramos un atractivo juego de oposiciones: entre la antigüedad y la naturaleza, entre lo contemporáneo y lo antiguo, entre los objetos bidimensionales (el dibujo y el tapíz) y los tridimensionales (el molde de yeso y el florero), entre la inestabilidad (parece que el yeso puede caerse de la mesa) y el equilibrio que sugieren las formas clásicas. En fin, el diálogo que el artista sostiene entre estos conceptos se lleva a cabo dentro del terreno las formas y nos encamina a uno de los problemas esenciales de la creación artística, el de la relación entre el arte y la realidad.