¿Quiénes han sido sus principales
influencias?
Mi primer maestro formal fue Juan “Ixca” Farías —“Ixca”
era su seudónimo, que en náhuatl significa alfarero—.
A sus alumnos nos enseñaba estampas de Miguel Ángel, de
Rafael Sanzio, del taller de Bartolomé Esteban Murillo y de Luca
Giordano. De niño miré fotografías de los murales
de los denominados tres grandes, gracias a las revistas que llegaban
a Guadalajara. Cuando salí de mi tierra natal, Orozco aún
no pintaba sus obras murales ahí.

¿Diego
Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros lo influenciaron
mucho?
Sí, aunque muy pronto digerí esas influencias. En mis
primeras pinturas murales, principalmente las de escenas urbanas y movimientos
obreros, había influencia de Rivera y Siqueiros, pero digerida,
transformada al estilo Anguiano.
¿Cómo
es el estilo Anguiano?
De forma innata me he inclinado por una construcción geométrica
rigurosa, reforzada por mi estudio del gran pintor francés Paul
Cézanne. La estructura geométrica y sólida es patente
en toda mi obra plástica. Vanidad a parte, la gente ya conoce
mi obra y reconoce mi estilo, que no es una estilización ni un
rebuscamiento de estilos. Trabajo espontáneamente. Tengo un estilo
claro, sencillo y vigoroso, basado en el neoclasicismo, que fue lo primero
que vi en la casa de Prisciliana, mi abuela paterna. Dibujar es mi máximo
placer; hoy ya estoy contento porque en la mañana dibujé
a una modelo. La base de todas las artes es el dibujo, sin embargo,
el óleo es la técnica más rica y, después
de más de setenta años de pintar, es la materia con la
que me siento más cómodo.
Usted
afirma que el dibujo es la base de todas las artes y con seguridad sabe
que gran parte de la producción artística contemporánea
ignora ese precepto, ¿cuál es su opinión sobre
el arte conceptual?
Hace unos quince años leí en una exposición en
el Museo de Louvre una frase de Miguel Ángel: "el dibujo
es la madre de todas las artes”… a dicha frase yo le agregaría:
"y el que no dibuja no es pintor". Han existido miles de farsantes
desde Jackson Pollock, quien imitó a Siqueiros y le copió
la técnica del accidente controlado, que para Pollock era el
accidente sin control... sin embargo debo aceptar que tenía cierta
gracia. Sólo un Picasso o un Miró podían utilizar
la chatarra con maestría, porque tenían la base del dibujo.
Eso que llaman arte conceptual es una payasada. Las artes plásticas
deben responder a la imagen visual y no a lo conceptual. El arte conceptual
cae en un raciocinio de análisis frío, antiplástico
y antiartístico. Yo procuro expresarme de acuerdo a mi sensibilidad
e ideas personales. Respondo a los estímulos bellos y en ocasiones
a mi mundo onírico. Una buena parte de mi obra está basada
en sueños. Muchas veces sigo pintando durante el sueño
y al despertar plasmo lo que soñé. En ese sentido me influyó
el movimiento surrealista, el arte onírico de todos los tiempos
y el arte mexicano, sobre todo el arte azteca, que produjo obras tan
extraordinarias e imaginativas como la Coatlicue o la Coyolxauhqui...
es un arte fantástico, con un sentido simbólico muy fuerte.
El arte prehispánico se defiende solo. Es parte de nuestro pasado
y nuestro presente. Ha influido en diferentes pintores de profunda sensibilidad,
como Rivera, Orozco, Siquerios y Tamayo; también en Alfredo Zalce,
José Chávez Morado y en mí, quienes hemos continuado
con esta tradición, pero renovándola.