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.....El
siglo diecinueve, con su gobierno Porfirista, su afán de
modernismo y su querer ser “civilizados” al estilo francés,
como es bien sabido, para las clases altas y la elite de las grandes
ciudades motivó a que también las bandas siguieran
ese mismo patrón: repertorio de los grandes maestros clásicos
o semiclásicos europeos, un ejército bien peinadito
y armado, orden y rigor a la usanza de una cultura totalmente ajena.
Pero la respuesta no se hizo esperar. Como buenos mexicanos, se
asumió la propuesta cultural; pero se asimiló a la
manera y sentir del pueblo.
.....Como
en Francia, se pusieron kioscos en todas partes: el siglo XIX pobló
a todo México de estas construcciones destinadas a la música.
El kiosco, construcción de origen árabe, pero adaptada
en Europa, fue de gran aceptación entre las poblaciones mexicanas,
al grado que en Francia es una costumbre prácticamente perdida;
pero en México gran parte de los pueblos tienen su kiosco,
alrededor del cual se junta la gente a conversar mientras que la
banda toca los domingos.
.....Algunas
de estas construcciones se trajeron del viejo continente pero acá
se comenzaron a construir, siempre con un motivo en la cúpula
exterior que alude a la música: una lira, una nota o algo
así. Así como se acompañan los bailes, nacimientos,
fiestas religiosas y hasta funerales en España, así
se heredó esa tradición pero con los sones, fechas
y tradiciones de los pueblos indígenas mexicanos o de los
nuevos pueblos mestizos. Así es como hoy se puede hablar
de las jaranas en Yucatán, los sones de Betaza entre los
zapotecos del valle de Oaxaca, los sones abajeños de Michoacán,
la tambora sinaloense y tantos más.
.....Hoy
en día, la tradición de las bandas en los pueblos
de México es tema para largas investigaciones. El repertorio
se sigue incrementando por los jóvenes compositores y algunas
bandas se componen de familiares, siendo así toda una manera
de vivir en los pueblos. El repertorio de hoy en día va desde
las obras clásicas o semi clásicas europeas pasando
por danzones, los valses de siempre, marchas, polkas, pasos dobles,
cumbias, salsas, cha-cha-chas, mambos, rock y lo típico de
cada región, los sones o géneros propios. La banda
se vuelve así testimonio viviente de las culturas que han
pasado por este país, desde lo académico hasta lo
más ingenuo y tradicional.
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