Texto: Iztel Rodríguez
Diseño gráfico: Melba Maury

"Obrero en huelga asesinado"

La imagen: Un joven tirado en el suelo, bocarriba, el brazo extendido, la mirada muerta. Ensangrentado. La sangre mana de su cabeza, de su boca, salpicó su ropa, se escurre por la tierra. El título: "Obrero en huelga asesinado", el año en que se tomó la fotografía: 1934. El autor: Manuel Álvarez Bravo.


Plata sobre gelatina
1934

 
. ¿Cómo le otorgamos sentido a esta imagen fotográfica?. En principio, el año y el título brindan pistas que ayudan a descifrarla. 1934 fue un año turbulento en la vida política de México. Lázaro Cárdenas subió a la presidencia y la agitación laboral se intensificó. En ese año y el siguiente hubo, en promedio, dos huelgas al día, de ferrocarrileros, tranviarios, taxistas, tejedores, inquilinos, etcétera. Los obreros organizados por el viejo líder sindical Luis Napoleón Morones se enfrentaban a aquellos dirigidos por el joven comunista Vicente Lombardo Toledano. La ciudad de México vivía cotidianamente mítines y conflictos que provocaban sangrientos enfrentamientos: grupos de derecha -como los "camisas doradas"- contra obreros, choques de organizaciones obreras rivales, bandas anticatólicas, como los "camisas rojas" del tabasqueño Garrido Canabal, agrediendo a feligreses que asistían a misa. Por entonces, el cadáver de un obrero podía verse tras algún zafarrancho en ciertas zonas de la ciudad de México.
.
.

De este modo, la fotografía "Obrero en huelga asesinado" adquiere una carga política específica, de denuncia de la represión ejercida sobre los obreros. Y así se usó en distintas ocasiones: en marzo de 1936, esta fotografía apareció en la revista Frente a frente, órgano de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, agrupación que proponía la militancia del artista a favor de causas político-sociales, como la resistencia al fascismo, al nazismo y al imperialismo. En esa ocasión, el pie de la imagen del hombre muerto dice: "campesino asesinado por guardias blancas en la lucha por la tierra". Aquí el "obrero" se volvió "campesino", ya no asesinado en la ciudad sino en el campo en la defensa de su tierra. Un par de meses después, la misma revista presentó la misma foto en la base de un montaje fotográfico con efigies de Hitler, Mussolini y Calles. El conflicto agrario en México, el discurso socialista del gobierno cardenista, la denuncia de la escalada bélica y de los regímenes fascistas en Europa dotaron de un nuevo significado político a la fotografía de Álvarez Bravo.

 


Entonces, el hombre muerto ¿era un obrero o un campesino?. Parece que ni uno ni otro, o no hay manera de determinarlo. De esta fotografía se ha dicho que su autor se encontró con un mitin obrero, estaba sin cámara y consiguió una con tan sólo cuatro tomas disponibles cuando se desató un tiroteo. Una de esas cuatro fotos fue la de este hombre herido de muerte, con la sangre derramada sobre la tierra. Recientemtente, también se ha dicho que esta imagen no captó un acto de represión, sino a un hombre accidentado. Que el sentido político se le añadió precisamente cuando se le tituló "obrero en huelga asesinado".

¿Qué aporta el autor de la fotografía? Primero, Manuel Álvarez Bravo no fue un artista que, como otros de su generación, se interesara demasiado por el activismo político. Prefería enfrascarse en discusiones sobre fotografía que sobre comunismo. Creía en el poder transformador del arte pero no necesariamente a través del tema didáctico-político sino gracias a los valores específicos de la expresión artístico-fotográfica: la luz, la oscuridad, la textura, el lenguaje de la forma. Álvarez Bravo fue un artista prolífico, que hizo fotografías documentales, surrealistas, abstractas. Todas reflejan una preocupación constante, lograr calidad artística en sus imágenes. Acerca de "obrero en huelga asesinado", Álvarez Bravo dijo alguna vez que ante la escena del hombre muerto quedó impresionado por el brillo de la sangre sobre el cuerpo inherte, por la espesura del líquido que se derramaba y era absorbido por la tierra, es decir, por las cualidades artística de la escena. Y eso fue lo que quiso captar con su lente fotográfico.

 
.
"Obrero en huelga asesinado" no se propuso originalmente como una fotografía de crítica o denuncia social pero la imagen tiene tal fuerza expresiva que cobró vida propia, se desprendió de la intención del autor y se adquirió un sentido político que enriqueció la lectura de la foto. Entonces ¿quién determina el sentido de una imagen? ¿el artista? ¿el espectador?. Este es uno de los aspectos que nos revela la complejidad del arte. Cabría reflexionar, en relación al espectador contemporáneo, ¿cómo cambia nuestra percepción estética si sabemos que se trata de un obrero, un campesino o un accidentado?. Pero, finalmente, ante una fotografía de tal calidad artística ¿vale la pena hacerse esa pregunta?.